El volcán ‘Cumbre Vieja’ está volcando sus ‘entrañas’ sobre casas y cultivos de los habitantes de la isla de Palma, y a su paso una desolación infernal es el único vestigio que va dejando; se afirma que parte de la lava que escupe lamerá la orilla del mar sobre las 20 horas, vamos, más o menos dentro de ‘sesenta minutos’.

Parece ser que a la ministra de Turismo, Reyes Maroto, la noticia le sorprendió camino de Sevilla para asistir a uno de tantos actos que conlleva su cargo, y se dejó caer con la siguiente declaración: «Desde Turespaña y desde las embajadas vamos a dar toda la información para que la isla (de La Palma) se convierta en un ‘reclamo’ para los turistas que quieran ver este ‘espectáculo tan maravilloso’ de la naturaleza con prudencia, porque ahora mismo lo que nos preocupa es la seguridad de ciudadanos y turistas».

Se ha pasado la señora ministra más pueblos que el volcán de Cumbre Vieja a la hora de manifestar su primera impresión que, según los que saben de psicología y cosas así, es la que vale.

Tildar de ‘reclamo’ y ‘espectáculo maravilloso’ la tragedia que están viviendo ahora, en estos mismos momentos, los habitantes de la isla es uno de los mayores disparates políticos que mis lastimados oídos han escuchado.

Cierto es que ha rectificado, aunque ni ha dimitido ni nadie solicita semejante paso.

En fin, que esto, España, se va convirtiendo en un circo en el que parece que se premian las piruetas de los mandamases sean del signo que sean.