Este fin de semana empiezan las ligas LEB y, por lo tanto, echa a rodar la temporada de mi equipo, el Tizona de Burgos. Llevamos 40 días trabajando sin prisas, con buena letra, pero sin descanso. Sabemos que no va a ser fácil para nosotros. Es normal, muchos jugadores nuevos, casi todos muy jóvenes, y también los entrenadores del equipo nuevos. Es evidente que necesitamos un tiempo de adaptación quizás más largo que para otros equipos. Pero la competición no espera a nadie. Tenemos que ser capaces de competir e intentar sacar la primera victoria en casa.

Tenemos la ilusión de ver las gradas del Plantío, nuestra cancha de juego, llena de nuestra afición. Personalmente me encantaría que los entrenadores de cantera bajaran al vestuario a estar con nosotros antes de empezar el partido y que nuestros jugadores de cantera no faltaran al partido del primer equipo de su club. Tengo claro que no será fácil conseguirlo, pero está en nuestra mano jugar bien y que la gente se divierta viéndonos jugar y luchar. Ese será el mejor reclamo para que nuestros canteranos dejen de tener la ilusión por ser Kevin Durant y sueñen con ser Papi Diene; que olviden a Campazzo e imiten las jugadas de Dídac Cuevas; que quieran defender como Iván Martínez, tirar como Peter Stumer o leer el juego como Alejandro Bortolussi.

Somos nosotros los que, con nuestro juego, debemos llamar la atención de medios de comunicación para que hablen bien de nosotros. Así haremos que la magnífica afición al baloncesto que hay en Burgos decida acercarse a vernos jugar. Necesitamos a todos. Todos nos harán más fuertes. Ellos desde la grada nos empujarán cuando lo necesitemos y celebrarán con nosotros cuando ganemos. Ese es el objetivo, que todos sientan el equipo como suyo, porque siendo más seremos más fuertes y porque todo es más divertido cuando es compartido.

No sé cuántos partidos he dirigido en mi vida. Muchísimos. Pues todavía sigo sintiendo ese cosquilleo en el estómago el día de partido. Y espero que así sea por muchos años más. El día que desaparezca será mala señal. El equipo es profesional, así que la rutina cambia. La mañana de partido hay vídeo y sesión de tiro. Pero mi rutina personal no cambia. Y todas esas manías que sigo haciendo como si ganar o perder dependiera de esas tonterías.

Para este primer partido vienen Ana y Gabo desde Málaga. Y es que ellos son también del Tizona y, no nos engañemos, la mejor parte de mí. Ana vive conmigo esta aventura desde el inicio. También estará Manolo. Él también siente esta aventura como suya y está loco porque todo vaya bien, siempre pendiente de mí. Y el partido se da por streaming así que, aunque no puedan estar aquí, sé que todos los que nos quieren estarán colgados a la wifi para ver el partido. Hasta mis padres se han convertido en unos expertos navegantes para ver los partidos de pretemporada del Tizona.

Pero esto ya no es pretemporada. En juego está la primera victoria de la Liga, valorar a qué nivel estamos realmente y si de verdad vamos creciendo poco a poco. Tenemos claro que nuestro mejor nivel todavía está lejos pero nos sentimos preparados para empezar. Es más, estamos locos por empezar.

Jugamos contra Clavijo, otro clásico de las ligas Leb. Es un equipo joven, como nosotros, muy bien entrenados por Jenaro Díaz, que no vendrán dispuesto a ponerlo muy difícil si no que visitan el Plantío con la lógica motivación de llevarse la victoria.

Por supuesto que tienen todo nuestro respeto igual que saben que no nos vamos a dejar, que vamos a intentar que sea nuestra defensa la que marque el ritmo del partido y, junto a nuestro juego de equipo y el apoyo de nuestra gente hagan que la victoria se quede en casa. Y es que si quieres estar arriba cuando lleguen los momentos clave de la temporada, es básico que tu pabellón sea un fortín donde sea imposible llevarse la victoria como visitante.

Así afrontamos este primer partido, con la responsabilidad y respeto necesarios pero también con la ilusión y ambición que requiere el reto. Y por supuesto, personalmente, con el deseo de que todos los aficionados al baloncesto de Málaga seáis un poquito también del Tizona.