La política andaluza bulle a unos niveles que -vistos los movimientos más recientes en la inmensa mayoría de los partidos- se podría pensar que las elecciones van a celebrarse este mismo otoño. Sin faltar a la verdad, debe señalarse que posiblemente habrá comicios en la estación de las hojas caídas y las castañas asadas. Pero no sería este otoño sino el siguiente. Es más, el presidente andaluz Juanma Moreno ha dejado claro en su entorno que su fecha preferida es noviembre de 2022. Pero, a su vez, sabe que no depende de él e igual se tienen que celebrar antes.

En este preciso instante, tampoco se debe perder de vista que la extraña sintonía entre Moreno y el presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, continúa ‘in crescendo’. Lo mismo conciertan una cita conjunta en un plató de una televisión nacional, para amplificar la cruzada de la financiación autonómica, que barajan planes electorales bastante parecidos.

Esta última coincidencia fue desvelada en ‘El Periódico de España’ por los compañeros Marisol Hernández y Juanma Romero, en una información que señalaba al otoño de 2022 como momento en el que sendas comunidades autónomas podrían hacer coincidir sus comicios regionales. La fórmula permitiría, además, al PP y el PSOE simultanear triunfos electorales de modo que no se produciría un desequilibrio en el ‘cuerpo a cuerpo’ que libran ambas patas del bipartidismo con la mirada enfilada hacia La Moncloa.

El cuerpo de ‘jota’, mejor dicho de urnas andaluzas, que se le ha puesto a más de un político ha encontrado un fiel reflejo en la actitud desafiante con la que ha regresado a la escena pública de esta comunidad la probable aspirante de Vox, Macarena Olona. Aunque en su momento renegó de la posibilidad de ser la ‘paracaidista presidenciable’ del partido de derecha, la brújula de la alicantina ha vuelto a orientarse hacia el sur. Y eso significaría que la diputada malagueña Patricia Rueda pasaría a ser el ‘Plan B’ de Santiago Abascal para liderar el intento de aterrizaje en la poderosa moqueta del sevillano Palacio de San Telmo.

De repente, Olona ha vuelto a guiñarle un ojo a los andaluces y sus intereses tendrá porque, incluso, ha bailado para la comunidad viral de internet el ‘hit’ de su tocaya que hizo mundialmente famosos a Los del Río.

Su aparición hispalense del Día de la Hispanidad quizás sea el punto de partida de una aventura en la que está servido el choque de trenes entre ella y el líder regional de Ciudadanos, Juan Marín, quien picó en el anzuelo de la dirigente de Vox y le lanzó duros ataques durante la comparecencia posterior al último Consejo de Gobierno. Al sanluqueño le molesta, y razón no le falta, que Olona se atribuya ahora la hipotética llave del Gobierno andaluz que aún tiene Cs.

Ese mismo martes, Marín llegó a recordar que se presentará a las primarias de su formación para repetir como candidato a la presidencia de la Junta. Sobre su cabeza sobrevuela el ruido que empiezan a hacer los críticos. Aunque la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, se presume como su contrincante, la plataforma Renovadores C’s ha hecho de avanzadilla con un proceso encaminado a buscar una lista rival que se mida a Marín. Es una señal más del ambiente pre-electoral que se está viviendo este otoño. Véanse también los inminentes congresos regionales del PSOE y del PP. Ahí es poco.