La visita del Barça y la retirada oficial de la camiseta de Carlos Cabezas viste este fin de semana de gala el Martín Carpena. La número «10» lucirá en lo más alto del pabellón malagueño junto al «5» del eterno capitán Berni Rodríguez. Un reconocimiento muy merecido en ambos casos. Esperemos que este acto traiga tanta suerte a los verdes como el último partido de Carlos Cabezas con el Unicaja que se cerró con una victoria ante el Real Madrid, hace unas semanas. La temporada no ha hecho más que comenzar pero una gran victoria no vendría mal a la tropa después de los tropiezos en la Liga ACB ante los dos equipos canarios y el Manresa que mantienen al equipo de Los Guindos fuera de los puestos que dan opción a jugar LaCopa.

El Barça es «libra por libra» probablemente el mejor equipo de baloncesto del continente. Un proyecto hecho a base de euros que en los últimos veranos ficha a su antojo y que cuando nos parece que no es capaz de seguir creciendo sorprende con nuevos fichajes. Este verano sorprendió mucho la incorporación de Sertac Sanli, tanto por su procedencia, no parecía posible quitar un jugador nacional al todopoderoso y campeón de la Euroliga, Efes, como por su relevancia en el juego. Es cierto que fue un jugador determinante en la Final Four pero quedaba muy lejos de la leyenda de los grandes pívots turcos como Kanter, Aldemir, Erden, Savas, Okur o Asik.

Sanli siempre ha volado por debajo del radar. Con 28 años, sólo había jugado 12 partidos en la Euroliga, era un desconocido para el gran público. En la final de la Euroliga de 2019 ante el CSKA jugó 12 segundos. En la final de 2021 ante el Barcelona anotó los 8 primeros puntos de su equipo y al final anotó la canasta clave, a la que añadió un tapón decisivo, para alzar el trofeo. Y todo ello sin renunciar a su esencia como jugador y conociendo muy bien sus limitaciones. Estamos ante un jugador de equipo, un jugador de valor incalculable para los entrenadores de los equipos que optan a ganar títulos pero que nunca serán populares entre los jugadores de Supermanagers, Fantasys o Jugones. Un jugador que vive de aceptar retos y cuando los logra ponerse el siguiente. «Desde pequeño quería ganar la Euroliga con el Efes y el sueño se hizo realidad. Mi siguiente sueño era jugar fuera de mi país, quizá la NBA, quizá otras ligas y cuando el Barça te llama es algo increíble. Quiero volver algún día a Efes, es mi casa, pero quería vivir nuevas experiencias» relataba en una entrevista en el mundo deportivo. Es el axioma de buscar nuevos desafíos, todos los días, todos los años, todos los partidos para seguir mejorando.

Las claves de su evolución son claras: humildad y trabajo. «trate de averiguar cómo podía quedarme más en la cancha. Mejore mental y físicamente. En Efes, todos teníamos roles, pero era el equipo de Micic y Larkin. Tienen el balón casi todo el juego y necesitaba averiguar cómo podía ayudarlos. Lo descubrí el segundo año y después de eso todos confiaron en mí. Entonces fue la parte fácil…. ¡seguí jugando!». En un mundo de egos como es el deporte profesional es difícil encontrar un jugador así y mucho más que lo verbalice con la claridad que lo hacía en esta entrevista para la web de la Euroliga. Después de su lesión debería volver a las canchas en Málaga.

La BCL está siendo balsámica para el equipo de Fotis Katsikaris. Dos victorias claras ante dos equipos potentes aunque lejos del nivel de los grandes de la ACB que ayudan a crecer a un equipo que todavía necesita rodaje. Necesita seguir creando la química necesaria para que Jaime Fernández y Dario Brizuela rindan juntos, y sobre todo necesita recuperar al 100% a Alberto Díaz, Yannick Nzosa y Micheal Eric. Los problemas físicos han lastrado a 3 jugadores que deben ser muy importantes en el transcurrir de la temporada. Suerte y poneros la mascarilla… salva vidas.