La alquimia como antigua práctica protocientífica y disciplina filosófica consiste en combinar diversos elementos que van desde la química hasta el arte, pasando por la medicina, la astrología o el misticismo entre otros. En la cultura popular, en las películas o series que vemos ahora, suele referirse al proceso para transformar el plomo, u otros elementos no preciosos, en oro o al proceso de búsqueda de la piedra filosofal para lograr la vida eterna. Procesos complicados, en algún caso míticos y utópicos, buscando siempre una mejora vital o económica. El Unicaja comenzaba esta temporada buscando mejorar la pasada. La llegada de Fotis Katsikaris a media temporada parecía haber cambiado al equipo y daba esperanzas de cara a este curso. En verano se fichaba al añorado «5», a unos de los mejores jugadores nacionales que además es un «3», posición donde escasea el talento, y a un doble campeón de la NBA, jugando minutos, para dirigir al equipo. ¿Qué podría salir mal?

La realidad del año nos deja donde estábamos hace unos cuantos meses con Luis Casimiro. El equipo tiene momentos muy buenos que alterna con desapariciones impropias de una liga profesional. El equipo no tiene consistencia, sigue siendo blando y cuando te sientas a ver un partido no tienes certeza de que vas a poder ganar porque el equipo es capaz de ganar al Real Madrid y de perder con estrépito ante el Dijon.

El alquimista jefe, Fotis Katsikaris, no sale muy bien parado de este inicio. Su mano no acaba de notarse y la carencias del equipo son las mismas o aún mayores porque en este proceso hemos perdido a Francis Alonso, a Rubén Guerrero, a Nzosa, no ha sido capaz de hacer brillar a Jonathan Barreiro y no ha logrado conseguir «la piedra filosofal» de este equipo: que Jaime y Darío puedan jugar bien juntos. Esa es la gran mejora. Es cierto que no toda la culpa es del entrenador griego, como tampoco el año pasado era de Luis Casimiro, pero como directores de la nave asumen un mayor grado de responsabilidad.

Los jugadores también tienen que empezar a asumir su parte de responsabilidad. El proyecto de Unicaja es un «experimento» que muchos miran. Los jugadores españoles piden hueco y responsabilidades con razón, y en el equipo malagueño tienen ambas cosas. Si funciona, el ejemplo se expandirá, si no funciona se volverá a mirar al mercado internacional, mucho más amplio que el nacional y que con la legislación actual permite conseguir «cupos» nacidos casi en cualquier parte del mundo. Con siete jugadores nacidos en España, quizás el grupo nacional de más calidad de la ACB y cuatro internacionales que podían haber sido seis, este Unicaja parece más un equipo de los 80 que del siglo XXI. Los jugadores de calidad tienen que saber adaptarse a las situaciones y rendir aunque tengan características similares. Es verdad que Jaime y Darío necesitan tener mucho la pelota en sus manos, que necesitan tiros, que ocupan espacios muy similares en la cancha... pero tienen que jugar juntos y bien. No puede ser que cuando esté sólo uno parezca Michael Jordan y que cuando estén juntos desaparezca uno o los dos. Pau y Marc Gasol siendo jugadores muy distintos se movían exactamente en las mismas partes de la cancha y pudieron jugar juntos a altísimo nivel; Juan Carlos Navarro y Rudy Fernández, lo mismo. Y podríamos seguir poniendo ejemplos. En la situación actual si no son capaces de aportar juntos, el club debería dejar salir a uno o a los dos y comenzar otro proyecto porque así el equipo está para lo que está. Jugar la BCL sin garantías y luchar hasta el extenuación para poder entrar en la Copa o los play off de la ACB. Y creo que el club y la afición se merece algo más por el esfuerzo que realizan.

Sobre la planificación deportiva poco se puede hablar. Juanma Rodríguez llegó con el equipo hecho y este no es su proyecto aunque la única operación que ha realizado no acaba de convencerme. El base que necesitaba el equipo era más Spissu que Cole y si el primero se caía por lesión había que buscar un perfil similar, aunque es cierto que la operación se produjo contrarreloj y en un mercado ya muy cerrado. La cosa no está para presumir, ni siquiera para estar contentos pero cuidado que la alquimia tiene estas cosas, haces un pequeño clic y todo funciona. ¡Ojalá! Suerte y poneos la mascarilla, salva vidas.