El tabernero está deseando que pase el próximo 12 de diciembre y la nueva etapa de su antaño querido PSOE de Málaga sea una realidad ya oficializada. Así de bien hecho es él. Va por lo legal y hasta después de la ‘coronación’ de Dani Pérez como nuevo secretario general no le hará llegar -a través de un ‘viejo lobo’ socialista que tienen en común como amigo- su deseo de que un mediodía de estos él se acerque a La Bodeguilla a probar su vino recién salido del lagar y el lomo en manteca que le traen desde un pueblo de Los Montes . De momento, prefiere ir a su ritmo de anfitrión sensato. No es de los que se viene arriba y le ofrece el salón de su venta imaginaria de carretera secundaria para que celebre el cónclave a la lumbre de su chimenea, y el partido no se vea en la necesidad de animar la temporada baja en un hotel costasoleño. De Benalmádena. Para más señas y más síntomas. Pues, aunque apoyase a Susana Díaz y no a Juan Espadas, el regidor benalmadense Víctor Navas es de los que más y mejores tratos está haciendo con Dani Pérez desde que se vio venir que él sería el líder provincial. En la cuestionada carta en la que pedía en su agrupación el voto para el portavoz municipal malagueño en las primarias, Navas ya dejó caer que a Pérez había que agradecerle su gestión para que su edil María Isabel Ruiz irrumpiese en la Ejecutiva Regional que salió del congreso celebrado en la vecina Torremolinos (recién sacudida por una moción de censura del PP contra el ‘crítico’ José Ortiz) . Con el comentario volvía a quedar claro que Pérez venía teniendo mano en las altas esferas sin ser aún el secretario general, como ya sucedió en el cónclave federal cuando el político de Miraflores situó en el equipo de Pedro Sánchez a la concejal torroxeña Mari Nieves Ramírez.

Además, de esta forma compensaba a Navas ante el protagonismo que sí tendrán en la dirección provincial otros alcaldes como el mijeño Josele González o el cartameño Jorge Gallardo. Una de las incógnitas que quedarán desveladas en Benalmádena es en qué se traducirá el «peso de las mujeres» al que se refirió Pérez cuando presentó su proyecto. Dado que esto también va por eliminación y tanto la rondeña Isabel Aguilera como la ‘perota’ Desirée Cortés ya están en la regional, no se debe perder de vista a la exalcaldesa de El Burgo y diputada nacional ‘sanchista’ Mariló Narváez o a la parlamentaria andaluza ‘susanista’ Beatriz Rubiño. Además, cuenta con papeletas la concejala malagueña Alicia Murillo. Una de ellas podría estar en la cúpula cerca del secretario de Organización y principal exponente de la herencia del ‘susanismo’, el exalcalde de Marbella José Bernal. La presencia estelar del también portavoz en la Diputación hace ver que, si Antonia García continuase como vicesecretaria general, la Ejecutiva socialista que salga del congreso provincial del día 12 corre el peligro de lanzar un mensaje de excesivo continuismo.

Daniel Pérez debe demostrar que su eslogan sobre ‘el impulso del cambio’ no es un parche y que el PSOE malagueño no reproduce los postulados de Lampedusa al modificar algo para que todo siga igual. Igualmente, habrá que ver si el partido está realmente unido y no roto. La idea de «el reencuentro» merece el beneficio de la duda. Suena bien. Todos se han puesto en la solapa un pin con el rostro de Gandhi. Tras varios años de guerra interna, se han encomendado al pacifismo como solución pero eso no siempre funciona.

Otras cosas que dejó en el aire la foto de La Térmica en la que Dani Pérez cerró campaña antes de su rotundo triunfo ante Nono (cuya integración es improbable), es si habrá guiños -con José Luis Ruiz Espejo ya en el equipo regional- para recuperar en la ejecutiva a exlíderes como Marisa Bustinduy, con su cargo de senadora en peligro por si lo ocupan Espadas o Noel López. O para el senador Miguel Ángel Heredia, quien ha salido de la Ejecutiva Regional y se afana en no perder pie del todo. También está por ver si incorpora al subdelegado del Gobierno Javier Salas, omnipresente de un tiempo a esta parte.