Ninguno de sus cacareados proyectos, como el soterramiento del eje litoral, van a poder iniciarse ni mucho menos ejecutarse en este mandato. Los Presupuestos no dan. Y así lo ha reconocido el propio alcalde. Así que hay estribillo nuevo, leit motiv nuevo: la Expo 2027. De la Torre apremia a Sánchez para que el Ejecutivo central se moje del todo y apoye la iniciativa y no nos venga después con absurdas neutralidades. O sea, hay que acelerar para que a otra ciudad no se le ocurra optar también. Ahí tienen un trabajillo fino por hacer los socialistas, Sánchez, venga, mójate y tal. La Expo es la meta del regidor. Seguramente piensa presentarse de nuevo en las municipales de 2023 y culminar ese mandato inaugurando la tal Expo en 2027.

Expo. Con que ponga muchas luces ya tiene asegurada la afluencia. Como en Navidad en la calle Larios. A Málaga le hace falta un evento grandioso sí, para culminar el ascenso experimentado por la ciudad estos años. Esa apuesta por la tecnología y lo smart y tecnológico que se inició por parte de gentes como Pedro Aparicio o Felipe Romera hace treinta años. Los años que cumple el PTA. Lo recordaba ayer el periodista Luciano González Osorio en este diario en un artículo titulado ‘El día que comenzó el futuro’. A medida que la Expo vaya siendo una realidad volarán las medallas y los pechos voluntarios para recogerlas y colgárselas. A Juan Espadas, alcalde de Sevilla, le recriminan en esa ciudad no tanto que apoye la idea de la Expo para Málaga sino que no haya culminado o impulsado determinados proyectos en la metrópolis hispalense. El PSOE local malagueño teme que De la Torre se apunte solo ese tanto y que el propio evento acabe siendo su programa electoral y a ellos les toque un papel subsidiario. A estas alturas de la argumentación es cuando hay que escribir aquello de la piel del oso antes de cazarlo. No estaría de más una mijita de consenso. A lo mejor la consecución de esa Expo alivia/compensa a Málaga de otras posibles pérdidas (de poder y decisión) que están en juego.