Hace escasamente dos semanas Unicaja hizo entrega a Alfonso Queipo de Llano de la máxima distinción del club, tras una vida entera dedicada al baloncesto malagueño. Un más que merecido reconocimiento que Alfonso recibió por su amor a un deporte en el que ha desarrollado todas sus facetas (como jugador, entrenador y gestor) con una pasión arrebatadora. Alfonso contribuyó decisivamente a que el baloncesto arraigara en Málaga y su trabajo fue el germen perfecto para crear, bajo el amparo de la entidad financiera, la Sociedad Deportiva Caja de Ronda.

Queipo ocupó un papel fundamental en el nacimiento de la ACB, gestada como una escisión de la Liga Nacional que estaba bajo el férreo control de la Federación Española. Entre los miembros del grupo «golpista» se encontraba José Luis Rubio, fundador y presidente del CB Zaragoza. Con una trayectoria vital y deportiva similar a la de su amigo Alfonso, Rubio era uno de los cabecillas de ese colectivo de pioneros que soñaban replicar el modelo profesional de la NBA, dispuestos a transformar una competición que estaba próxima a vivir sus años más dorados en la década de los 80.

Rubio fue durante muchos años el patrón del club maño. Ambicioso líder, pudo llevar al equipo de su ciudad natal desde la Tercera División a las cotas más altas del panorama nacional. La recordada victoria en la Copa del Rey en diciembre de 1983 fue la espoleta decisiva para situar al equipo zaragozano en la élite del basket patrio. Temporada tras temporada, el CAI alcanzaba las semifinales ligueras y se convirtió en un clásico en las competiciones europeas. Conquistaron una segunda Copa del Rey en 1990 frente al Joventut y disputaron tres finales más (incluso la Recopa de Europa), dando lustre al trabajo dirigido por el carismático José Luis Rubio.

Él fue el que edificó un proyecto competitivo colocando al mando a grandes entrenadores (Moncho Monsalve o Manel Comas entre otros), basado en una columna vertebral nacional de calidad (con los hermanos Fernando y Pepe Arcega como estandartes) y fichajes extranjeros de relumbrón. Siempre fue un un personaje que no dejaba indiferente a nadie. Apasionado y con gen ganador, fue uno de los primeros dirigentes en viajar a los Estados Unidos para fichar a sus americanos en las ligas de verano.

Embarcado en nuevos retos, José Luis formó parte del equipo impulsor que puso las bases de la ULEB, que posteriormente daría lugar a la todopoderosa Euroliga. Paradójicamente, su relación con la ACB terminó como el rosario de la aurora. En una decisión con ciertos tintes políticos, el CB Zaragoza fue el único club del deporte español que tuvo que cumplir con un estricto plan de viabilidad económica que supuso el final de su permanencia en la élite del baloncesto patrio.

La relación de Rubio con Málaga va más allá de los duelos en la cancha y su longeva amistad con Alfonso Queipo. El miércoles 15 de noviembre de 1989 debía disputarse en Ciudad Jardín un partido de liga que no llegó a celebrarse. Un día antes nuestra ciudad sufrió el azote de unas trágicas inundaciones. A mediodía, y directamente de una reunión en la sede de la ACB, Rubio llegó al aeropuerto y se encontró con el caos total en nuestra ciudad. Quería llegar a Ciudad Jardín pero no había ningún medio de transporte disponible, aunque un lugareño le aconsejó coger las vías del tren y andar camino a la ciudad. El panorama era desolador, pero José Luis seguía su caminata, hasta que llegó a la barriada de Los Prados donde se cruzó con un joven que amablemente le ofreció acercarle en coche al polideportivo.

Desde Protección Civil se había recomendado encarecidamente que nadie saliera de casa salvo por cuestione de máxima necesidad. Cuando José Luis llegó a Ciudad Jardín, la plantilla y cuerpo técnico del CAI esperaban junto a la pareja arbitral la llegada de los jugadores cajistas, hecho que no ocurrió ya que únicamente cuatro de ellos pudieron hacerlo y finalmente se tomó la decisión de suspender el partido. Aún no se ha aclarado del todo esa situación, porque cuentan las malas lenguas que miembros de la plantilla malagueña se escondieron en algún cuartillo de material para evitar que se llegara al mínimo de cinco jugadores para iniciar el encuentro.

José Luis Rubio, cabeza visible del basket en la capital del Ebro, continua vinculado como presidente en el CB Zaragoza. Más de cuatro décadas después, el veterano patrón sigue dirigiendo los designios de un club modesto que es el más grande de toda Aragón. Sin presencia en la élite, Rubio disfruta sacando frutos de la prolífica cantera maña como una figura inolvidable y referente para quienes crecimos con el baloncesto español de la década de los 80.

La Peque–Columna (Simón R.J.)

¿Sabías qué Adam Waczy ski exjugador de Unicaja ahora es jugador de Zaragoza? A mí no me gustó nada que se fuera.