Es más que evidente que las fiestas navideñas son uno de los grandes hitos en el calendario organizativo de la ciudad de Málaga.

Los regidores de la capital de la Costa del Sol tienen en el último mes uno de momentos cúlmenes de todo el año. Quizá la Semana Santa sea otro de ellos, pero, ni en sueños, se gastan lo mismo en esos siete días que en todo el berenjenal que se monta en Navidad. Ni proporcionalmente.

Y es estupendo. Más allá del gusto particular de cada uno para determinar si es o no de su agrado la deriva estilística de las performances, es más que evidente que es un producto de éxito. Sobredimensionado y que colapsa la ciudad, pero en positivo, en definitiva.

El planteamiento gusta y la gente lo compra. Incluso en plena pandemia y con los contagios por las nubes la gente ha seguido yendo a calle Larios a empaparse de luz, color, música y alguno que otros de un buen puñado de virus.

Pero la capital lo agradece. El comercio funciona mejor. La hostelería respira y la ciudad está donde debe: en el mercado. Málaga pita en España y Europa y eso es bueno lo mires por donde lo mires.

Obviamente, todo este follón que se monta no está únicamente destinado ni es consumido por los locales. Las luces de Navidad son ya un aparato turístico, como todo lo que aquí sucede, y atrae a gente de todos sitios. En la capacidad de nuestra ciudad para turistificar todo -verbo inventado- no tiene competencia. Por eso, aquello que rodea a la Navidad en Málaga empieza a soltar cierto tufillo a guiri.

Pero, a Dios gracias, hay una celebración que se escapa en gran medida al forastero: los Reyes Magos.

Por lo general, esas fechas están reservadas al público local. No es una decisión. Es la suerte de que, para la Epifanía, la gente suele estar en sus casas, a pocos días de volver al trabajo y celebrando con los Reyes Magos, el Olentxero o una cabra la tradición de recibir regalos.

Es por ello que, la cabalgata de los Reyes sigue siendo algo de Málaga para Málaga.

Y puede que, por esa misma razón, esté año tras año en una peor situación.

Málaga no tiene una cabalgata decente. Y no hablo de máximos. No me refiero a alcanzar la excelencia. Escribo sobre un mínimo de dignidad acorde con la categoría de la propia ciudad.

Este pasado cinco de enero se evidenció que, no solamente no es buena, sino que cada año alcanza cotas más bajas. Y no se entiende. No se encuentra explicación a que, en una ciudad donde se vuelcan tanto en la celebración de la Navidad, se permita una Cabalgata tan pobre y cutre como la que actualmente tenemos.

No viene de nuevo. Ni el estado de la misma ni yo escribiendo sobre ello son cosas insólitas.

Un sinsentido de cortejo, muchos pasacalles raros y de calidad más que cuestionable, publicidad surrealista y una carencia enorme de viveza, alegría y caramelos que, obviamente, se acaba transmitiendo al público que cada vez se acerca menos.

Y es curioso porque, a la vez que se deja morir esta cabalgata, se promueven y promocionan desde el Ayuntamiento de Málaga otras de barrios con formatos híbridos y extraños que, en algunos casos, son todo un éxito.

Ejemplo de ello es la cabalgata de calle La Unión. A la que cada año acuden más personas y que supone un curioso caso de Reyes Magos que llegan antes de tiempo y forman un jaleo importante en las mentes de más de un chiquillo.

Un heraldo: perfecto. Emisarios, pajes, lo que quieras. Pero los Reyes Magos días antes no tiene sentido alguno.

En cualquier caso, resulta significativo que se esfuercen en ciertas cabalgatas sin tener resulta la buena. La importante. La de verdad. La de Málaga. ¿El motivo? Lo desconozco. No entiendo muchísimas cosas sobre la Cabalgata de Reyes de Málaga. No entiendo por qué no se da este asunto a las Cofradías y Hermandades de la ciudad que son las que mejor manejan este tipo de performances. No entiendo por qué no se cambia ese sistema ridículo y manido de que solamente pueden ser Reyes Magos personajes de los medios de comunicación, concejales y hermanos mayores de las Cofradías. ¿Por qué? ¿Por qué no pueden ser Reyes Magos personajes destacados de nuestra ciudad que aporten categoría, esfuerzo y cariño a este tema? ¿Por qué no puede ser Rey Mago Isco, Banderas o César Ramírez? ¿Eso quién lo determina? ¿El mismo que entrega la feria a los peñistas?

Es más que evidente que este modelo indefinido de cabalgata está caduco y es un fracaso. Y hay que mirar fuera para ver qué funciona y qué no. Porque Andalucía Directo está en internet y se puede ver. Y te pones el del día 5 y echas un ojo a las Cabalgatas del resto de provincias y localidades y puedes comprobar en qué nivel estamos.

El ejemplo sigue siendo en nuestra ciudad la carroza de María Auxiliadora. Otro mundo. Un éxito absoluto. Un mar de caramelos, una presencia de calidad, buena, alegre y con categoría. Y tenemos los nombres y apellidos de quienes lo consiguen. ¿por qué no les preguntan a ellos? Si son los que lo hacen bien ¿Qué impide que asesoren a los demás?

La cabalgata de Málaga pasa por las Cofradías y por modificar un sistema que, a todas luces, es un fracaso. No representa a nuestra ciudad. No está a la altura de Málaga. Y no alcanza el nivel de calidad del resto de acciones programadas de la Navidad. Oye y en carrozas con lonas cutres arrugadas de publicidad de La Canasta en una ciudad con un presupuesto supersónico para Navidad ya hablamos otro día…

En Cádiz salen osos con el cuello partido. Pero por lo menos es gracioso.

Viva Málaga.