Ya estamos en campaña. No sé muy bien en cuál, pero en campaña. O son los Reyes, que no son los pares. Ni los impares. Son los políticos. Ya estamos en campaña en Málaga, aunque igual son las rebajas. Oiga, oiga, a la rica promesa calentita. De la Torre anunció ayer que busca que la Copa América de vela se celebre en la capital. También, que la parcela del Astoria, veintitantos millones tirados a la basura, será un gran centro dedicado a la danza, que no veas tú si ha bailado el destino de ese solar, sin que falten los partidarios de que no se haga nada y la plaza se quede diáfana. Más regalos: se firma el viernes el protocolo para hacer algo con el Guadalmedina, que lleva ahí como herida pendiente lo menos desde Cánovas o Sagasta. O desde Trajano.

Todo alcalde de Málaga que se precie ha tenido un proyecto que no hacer en el Guadalmedina. Celia Villalobos fue la que más especuló con el asunto. Nada. De la Torre quiere unos puentes plazas. Más: en breve, en campaña de las autonómicas seguramente, se comenzarán a remover tierras en el sitio en el que ha de emplazarse el tercer hospital, antes macrohospital. No hay mucho dinero en los Presupuestos de la Junta este año para eso y seguramente nos quedaremos ahí, en un marear arena y tal; una excavadora, una piedrecita.

Aunque de comenzar las obras en serio y dotarlas de parné, poco. Pero es que, para aliviarnos más la cuesta de enero, continúan las promesas. Y esta sí, mire usted, creíble y factible: el metro, afirma el Ejecutivo regional, va a llegar al Centro en verano. Antes de la Feria. En concreto, la estación está en la mismísima puerta de la Delegación de la Junta. En la Alameda. El metro llega al Centro. Hombre, alguna vez tenía que llegar, que lleva siglos en obras. Promesas. Y las que quedan.

A la rica promesa, Málaga de cine. En la imaginación. No va más. Y todo esto solo por parte del PP. Verás tú cuando abran la boca los otros. En breve. Hay temita para los carnavales.