Primero la promesa: el Astoria acogerá un gran centro cultural relacionado con la danza y tendrá ochocientas localidades y bla, bla, bla. Y una vez cumplido el objetivo de copar los titulares del debate sobre el estado de la ciudad y eclipsar a la oposición, que está cogiendo moscas con mayor o menor fortuna, viene Paco con las rebajas. Al día siguiente de la promesa. Ahora resulta que se buscarán socios privados. Traducción: paganinis. Que no hay un duro, vamos. Humo, sí. Dinero, no. Y a ver el pagafantas que logren convencer qué quiere a cambio. No está el Sindicato de Benefactores Mundiales de la Danza nadando en la abundancia. Bien. Seguimos: la concejala de Cultura, Noelia Losada, de Ciudadanos, dice que condiciona su apoyo. O sea, que el apoyo al proyecto no es unánime en el equipo de gobierno. Que ni el equipo de gobierno se cree el proyecto.

Losada dice que el impacto del edificio ha de ser bajo, pero desde alcaldía ya se deja entrever la necesidad de una concesión hostelera. Terraza Astoria, la mejor ensaladilla de la ciudad. Hora feliz. Ochocientas silla tal vez. Los viernes, gazpachuelo. Ponme un Astoria poco hecho.

Los debates del estado de la ciudad han tenido siempre una promesa gancho por parte del alcalde que casi nunca se ha cumplido: red de guarderías municipales, una al menos por distritos (debe haber dos en toda Málaga); una empresa mixta de viviendas sociales con una entidad bancaria para edificar no sé cuántos pisos baratos, etceterilla. El solar del Astoria merece ese u otro proyecto, sin duda, pero ahora todo está en estado aún de ‘venta’, de globo sonda, de anuncio, de promesa facilona. Y espérate que venga el debate sobre qué y cómo edificarlo. Va gafándose el Astoria, utilizado ahora para obtener el protagonismo informativo en el citado debate sobre el estado de la ciudad. No ponen una primera piedra este año.