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Juanma Rodríguez

Memorias en Verde y Morado

Juanma Rodríguez

Memoria en verde y morado

Hombre de club

Los históricos del UCAM Murcia L. O.

En ocasiones sucede que los verdaderos ganadores de una competición no son aquellos que terminan alzándose con el trofeo. Es el caso del CB Murcia y su relación con la Copa del Rey, ya que las dos veces que la disputó consiguió alcanzar sorprendentemente las semifinales logrando así uno de los mayores logros deportivos en su ya longeva trayectoria en la ACB. La afición rojilla ha vuelto a vibrar con los suyos en Granada recordando la histórica eliminación de Unicaja en la ya lejana fase final de 1996.

Bajo el amparo de la Universidad Católica, el club murciano disfruta de su etapa más tranquila en la máxima competición del baloncesto nacional, ya que desde 2011 se mantiene en la liga con cierta tranquilidad. El conjunto dirigido por Sito Alonso ha convertido el talento atacante y la dureza defensiva en señas de identidad de una propuesta que tiene enamorada a la siempre sufrida afición pimentonera. Los resultados nunca vienen solos y la continuidad de los pesos pesados del vestuario permite fortalecer el vínculo de identificación con la grada y dotar de estabilidad deportiva al proyecto rojillo. Tres emblemas de la actual plantilla como Sadiel Rojas, Nemanja Radovic y Augusto Lima se encuentran entre quienes más veces han vestido la camiseta del UCAM en la ACB pero aún están lejos de quien ostenta el récord de partidos con la elástica murciana.

En lo más alto de esa clasificación se sitúa el escolta catalán Xavi Sánchez Bernat. Un tipo que ha disputado casi 500 partidos con la camiseta roja llegó a Murcia en 1994, tan solo un par de años después de debutar en la liga siendo un adolescente en las filas del CB Granollers. Ya en su primera etapa iba a dejar bien claro que quería hacerse un nombre en la máxima competición doméstica y ser hombre importante bajo las órdenes de los entrenadores que dirigían la plantilla murciana.

Fornido exterior, Sánchez Bernat se convirtió rápidamente en el complemento perfecto para los foráneos que asumían mayoritariamente la responsabilidad ofensiva. Valladar defensivo, con buenas piernas y una mejor colocación, Xavi ofrecía la solidez necesaria para secar a las estrellas rivales. No cabía duda que Sánchez Bernat tenía entre ceja y ceja la misión de convertirse en la sombra del jugón contrario.

En el plano ofensivo, el capitán contaba como principal virtud con su verticalidad hacia el aro y la velocidad para correr el contraataque. Mucho más hábil con su mano derecha que con la zurda, Xavi contaba con un primer paso poderoso que, junto a su fuerza física, hacían casi imparables las entradas a canasta para las defensas rivales. Pese a las dificultades que siempre tuvo con su tiro exterior, la aportación de Sánchez Bernat siempre resultaba esencial para dotar de equilibrio al Murcia.

Líder dentro y fuera de la pista, el bueno de Sánchez Bernat supo lidiar con los años menos brillantes del equipo. El primer descenso a la liga LEB supuso un duro mazazo para las aspiraciones del club aunque en un visto y no visto se solventó con el regreso a la ACB, siempre con la figura de Xavi al frente del equipo. En el verano de 1999 puso rumbo por dos temporadas al proyecto del Casademont Girona donde ejerció el rol de pegamento dentro de un equipo con mayores aspiraciones deportivas.

Tras ese breve paréntesis, el hijo pródigo hizo de nuevo las maletas y se puso al mando del Murcia en los años más complicados de su trayectoria. Ahí se vio el verdadero compromiso e identificación de Sánchez Bernat con la gente y el conjunto murciano. Fueron años de trincheras y duelos a cara de perro para regresar y asentarse en la ACB, aunque Xavi no se escondió y cerró su segunda etapa con el equipo de vuelta a las mejores pistas de España. Como no podía ser de otra forma, su despedida del baloncesto profesional la haría vistiendo la camiseta que más años lució en las canchas. Colgó las botas con un nuevo y doloroso descenso pero se quedó para siempre como el gran capitán que siempre guiaba a sus compañeros.

Su penúltima aportación al club de sus amores la realizó como entrenador ayudante, tarea en la que destacó por su amplio conocimiento del juego, el análisis exhaustivo de los jugadores contrarios y su capacidad para el entrenamiento específico de los exteriores. La misma pasión que siempre puso dentro de la cancha la transmitió como integrante del cuadro técnico. Sánchez Bernat, hombre de club, baluarte y emblema del baloncesto en Murcia por siempre

La Peque Columna (Por Simón RJ)

¿Sabías que Augusto Lima fue canterano del Unicaja?

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