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La Opinión de Málaga

José Ramón Sánchez

FINANZAS PARA JÓVENES

José Ramón Sánchez Serrano

Profesor de Finanzas de la Universidad de Málaga

Hola, me llamo Estanflación. ¿Puedo pasar?

El mundo no da tregua. Después de una depresión provocada por un virus de película, no escarmentamos

Seguramente no sea la primera vez que te enfrentes a situaciones en las que no hay forma de dar con el remiendo. Tú te has visto alguna vez en esas. No hay manera… Mejoro una cosa y empeoro otra. Por ejemplo, qué me dice del excelente delantero «chupagoles» que marca todos los domingos, pero que es todo un descuido en defensa. Al final termina marcando en las dos porterías, una de ellas la suya. Y qué me dice cuando le das una sorpresa a tu novio invitándole a cenar al mejor restaurante del pueblo y resulta que llega su exnovia y se sienta en la mesa de al lado. Indigestión a la vista. O cuando estás recuperándote en casa de un mal de amores y te recomiendan salir a pasear para borrar de la memoria a tu novia Ana. Un buen consejo, sin duda. Pues durante ese paseo seguro que te encuentras a todas las Anas que conoces, sí, a todas las Anas del mundo. Bendito paseo, como para olvidarla. Y es que todo parche suelta aire. En estas situaciones, como dice mi amigo Emilio, lo que no mejora empeora. Pues bien, un personaje parecido acaba de llegar: Hola, me llamo Estanflación. ¿Puedo pasar?

Primero, depresión y deflación. Luego vino recuperación con inflación y después ralentización… Pues ahora, estanflación. El mundo no da tregua. Después de una depresión provocada por un virus de película, no escarmentamos. Llegamos a cuaresma con una deuda asfixiante, con unos niveles de inflación incontrolables y encima una guerra, la del combustible: Rusia ha encontrado en Ucrania la mejor excusa. Unas tensiones geopolíticas que alimentan, aún más si cabe, al cártel del combustible que erosionará fuertemente los precios y jugará con los ritmos de producción aprovechando los bajísimos niveles de reserva en Europa. Lo anterior provocará un temblor de tierra en medio mundo. Un mapa macro que ya andaba algo desorientado y que, en estos momentos, es especialmente delicado en España por las siguientes razones:

Nivel de precios: Nueva subida récord del 7,6% interanual en febrero (cota más alta en 35 años). Una inflación que sigue al alza por el tapón logístico, por una posición aún corta en componentes, por un shock disparatado en el mercado energético y por un sistema que continúa regado de dinero. Oferta y demanda siguen empujando al índice. Además, la guerra también comienza a impactar fuertemente en los precios. Solo la duración del envite bélico marcará la cota máxima por la especial incidencia que tiene la energía rusa en Europa. España depende más del gas argelino, pero un golpe a Centroeuropa, más expuesta al commodity ruso, también afectará a la península. Toca modular nuestro consumo para alcanzar la factura y variar ciertos hábitos de vida, pues se busca no alterar significativamente la cesta.

Empobrecimiento: Si la inflación se encontraba ya desbocada, la guerra ha anticipado una evolución geométrica alcista en el indicador que agravará el empobrecimiento general de la población. Las bolsas de ahorro generadas durante la pandemia (80.000 millones de euros), que estaban llamadas a drenar el consumo durante este periodo expansivo, saldrán ahora con cuentagotas consecuencia de la incertidumbre que trae esta guerra del combustible. Ahora, rentas y ahorros valen menos por la pérdida de poder adquisitivo, pero también vale menos nuestra deuda (a tanto real) lo que puede provocar una llamada ilusoria al endeudamiento. Un impulso peligroso para un país con un entorno de tipos todavía bajos y una excesiva inclinación por el apalancamiento.

Tipos de interés: Antes de estallar la guerra, los bancos centrales ya habían virado su discurso hacia la subida de tipos por la persistente inflación. Inglaterra fue el primero en subirlos y ahora Canadá. EEUU y Europa, aún no lo han hecho, pero los mercados ya descuentan varias subidas de tipos. Lo cierto es que la guerra del combustible pudiera paralizar esta medida. EEUU es la gran beneficiada del momento por su escasa exposición al combustible ruso y sus enormes niveles de reservas. Sin duda, Powell tiene mayor libertad de actuación. Sin embargo, Lagarde está atada de pies y manos. Con el gran impacto en la economía europea que tendrá esta guerra del combustible, ella sabe que como suba los tipos, ocasionará destrozos, pues enfriará todavía más el consumo y la inversión ya de por sí mermados por los estragos de la guerra y con algunos países de la eurozona aún por recuperar sus niveles precoronavirus. España, entre ellos.

Ralentización: La contención de gastos, el aumento del ahorro y la minoración de márgenes empresariales por la abrupta subida en el precio del suministro le dará una forma más carpada a la curva. Con la guerra, la función de crecimiento aún podría esconder un escenario de ‘caída en picado’ si Ucrania, en clara desesperación por cortar la financiación rusa, ataca sus propios gaseoductos (los que pasan por la propia Ucrania). Este sería el peor escenario para la economía a nivel global. Las balas están frenando la economía. La ralentización es más que evidente.

Inflación + Ralentización = Estanflación: Es la situación económica más difícil de todas. Así como el delantero que metía goles, pero que hacía aguas en defensa, o aquella cena de amor que se convertía en toda una indigestión, ahora con la estanflación sucedería lo mismo. La medida que parece sanar abre otra herida. En estanflación, ni las medidas fiscales ni las monetarias consiguen resolver el problema. Subir tipos para controlar los precios, frena el crecimiento. Más gasto público drena de dinero el sistema e impulsa el crecimiento, pero no consigue frenar la inflación. Y viceversa con políticas contractivas. La estanflación está llamando a la puerta: ¿puedo pasar?

Y finalmente perdónenme, porque con esta sombría previsión económica y observando ojiplático los lanzamientos de bombas y el avance de las tanquetas rusas, yo me pregunto que qué más da que esté tu exnovio cenando en la mesa de al lado. En este contexto, yo le pagaría hasta la cuenta. + Responsabilidad = + Economía. #finanzasparajovenes.

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