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La Opinión de Málaga

José María de Loma

Promesas para el convento

Ningún político se resiste a hacer su promesita sobre el convento, que atesora grandes camelos

Imagen de la visita al convento de la Trinidad de Málaga del presidente de la Junta, Juanma Moreno, a principios de año Álex Zea

Les resulta irresistible. No hay político que no haga una promesa para el Convento de la Trinidad. No hay político que no la incumpla. Juan Espadas, candidato a la presidencia de la Junta por el PSOE, recicla una. Qué falta de inventiva: que el lugar acoja el Centro Andaluz de Creación Escénica. A su juicio, y al de todo el que pasa por la zona, el Convento está abandonado y el proyecto últimamente prometido, también. Y hay que retomarlo, proclama.

El edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1980 y Bien de Interés Cultural cinco años después. En los últimos 15 años se han presentado hasta cinco proyectos para el inmueble, lo cual nos da una velocidad propositiva lenta, dado que es un proyecto cada tres años, no hombre no, con la imaginación y la capacidad de mentir que nos rodea, nuestros próceres podrían prometer una cosa cada año. Por lo menos. Qué sé yo, que sea la sede de una tienda de bicis o un hotel o un museo o la sede de la ONU o el Banco Nacional de las Criptomonedas. O una sucursal del CNI o el Centro de Interpretación de la Tuna Compostelana. Un parque de los cuentos ya no, que eso ya se prometió en su día, año 2006, y fue un parque de chistes lo único que logró generar. Chistes tristes como de tomar el el pelo a la gente. Una promesa estrambótica para incluir en el ya necesario catálogo de camelos para Málaga, en los que habría que incluir las promesas para el Guadalmedina y (¿hasta ahora?) todo lo relacionado con el tercer hospital.

A principios de este año, el Gobierno de Juanma Moreno prometió que en 2026 el Convento de la Trinidad sería un «contenedor cultural», concepto impreciso también, no precisamente acelerado ni bien presupuestado. La inversión prometida es de 18 millones de euros, si bien a duras penas se habrá gastado algo en los trámites previos burocráticos. Si se lee bien esta promesa, se habla también de «uso administrativo» para parte del entorno, no descartando que estos con tal eufemismo sean capaces de dedicar una zona del convento a, qué sé yo, el despacho del delegado provincial adjunto de Gamusinos de la Consejería General de Ambientazos Diversos, que necesitará un despacho para su asesor, una sala de juntas y un espacio para su gabinete. Y en ese plan.

Nos queda una campaña por delante y no hay que desesperar. Promesas vendrán. Nos queda bastante en el convento.

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