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La Opinión de Málaga

José María de Loma

Notas de domingo

Jose María de Loma

Otro escándalo

Una imagen de la calle Larios. L.O.

Lunes. 10.29 de la mañana . Una guía explica a un grupo de turistas que la calle Larios se llamó de otra forma durante la II República. Hace un día escandalosamente veraniego. Reinan las americanas ligeras sobre camisas claras, persisten algunas cazadoras y el pantalón corto ha sido desempolvado. La primavera es el exilio del calcetín. No sé si a los turistas les importa mucho cómo se llamó esta calle en tiempos de Don Niceto Alcalá o Manuel Azaña, pero lo cierto es que atienden con tanta atención como si les estuvieran explicando dónde dan la mejor cerveza de la ciudad. Si fuera un gurú les diría que a veces lo importante es cómo se comunica y no tanto qué se comunica. Pero soy un diarista buscando inspiración y haciendo pausas en medio de esta calle Larios para tomar notas en el teléfono. Me pregunto a qué habrán dedicado el resto del día estos turistas de la guía ilustrada. Tal vez los hayan llevado a tomar vino a una taberna, les haya enseñado la casa natal de Picasso y los haya soltado en el palmeral del muelle uno. Llego a la Plaza de la Constitución y recuerdo, por haberlo leído, que durante un tiempo se llamó Plaza José Antonio. Hace unos años un taxista me contó que un grupo de señoras, clientas habituales, seguían llamando así a esa plaza, negándole la nueva denominación. Continúo callejeando. Sin mucho norte. O sea, sin guía.

Martes. Agricultor que te insulta desde su vehículo: detractor.

Miércoles. Conferencia matinal. Los profesores Carlos Sarria y Fernando Arcas charlan en el Centro Cultural La Malagueta sobre el diario Sol de España y la Transición en Málaga. Sarria y Arcas están empeñados en que el legado del diario no se pierda. Ni su contribución al periodismo y a la democracia. Hay cerveza luego plagada de anécdotas históricas, irreverentes, sexuales, serias, políticas, solemnes y hasta deportivas. Con Luciano González Osorio, periodista en forma que anuncia publicación sobre Cánovas y que pronto cumple noventa años; Rafa Díaz, fotógrafo y amigo del alma; Juan de Dios Mellado, que fuera redactor jefe del Sol y que nos ha ilustrado en el turno de preguntas sobre cómo se dirige una redacción. También están Antonio Morales, fiscal y exsenador, Luis Guerrero, diputado y periodista y el excomisario José Gutiérrez Valenzuela. El bar Flor presenta una bulla agradable de mediodía y los turistas pululan. A lo mejor solo pululan para que yo pueda escribir el verbo pulular, que con tanto ajetreo parece que se nos olvida. Almuerzo en el Refectorium, el de la Catedral, constatando que su ensaladilla rusa (con perdón) sigue reinando sobre muchas otras. La tarde del miércoles, llena de obligaciones, está indecisa, como si quisiera ser tarde de jueves, tarde de sobremesa y un par de hielos. Pero es tarde como de lunes. A la noche, terminamos de ver Anatomía de un escándalo. Otra de esas series «que no te puedes perder», serie «de la que todo el mundo habla». Pues sí que tienen pocas cosas de las que hablar.

Jueves. Canal Sur Radio. Programa del gran Jesús Vigorra. Tertulia de actualidad junto a Pepe Landi, de La Voz de Cádiz y Silvia Moreno, de El Mundo. Comentamos la sesión de control al Gobierno en el Congreso, que resultó faltona, crispada, biliosa y un punto desasosegante. Nos licencian a las nueve y media, y tiene uno el día por delante con un deber ya cumplido. «El que pierde una hora por la mañana la busca luego durante todo el día», afirma Vigorra citando un proverbio. A las diez estoy en una céntrica cafetería. Pocos timos son enunciados con menos palabras: zumo natural.

Viernes. Comprar unas gafas de sol. Suplicio del indeciso. Me ofrecen un espejo. Yo para probarlas quiero el sol.

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