Kiosco La Opinión de Málaga

La Opinión de Málaga

Alejandro Fernández

Alejandro Fernández

Crítico musical

Carneiro, la batuta radiante

Ensayo de Joana Carneiro para el concierto 14 de la temporada de abono de la OFM. Filarmónica de Málaga

Málaga, 03-06-2022

Teatro Cervantes

Dirección: Joana Carneiro.

Programa: D’un matin de printems (de una mañana de primavera), de L. Boulanger; Le Tombeau de Couperin y Une barque sur l’océane, de M. Ravel y Le Mer, CD.111, L.109, de C. Debussy.

La propuesta artística para el último de los programas de abono de la Filarmónica de Málaga antes de enfilar el encuentro de clausura con el maestro José María Moreno centró la atención en el país vecino, que tanta influencia ha ejercido en la música española y especialmente desde el nacionalismo musical hasta bien entrado la centuria pasada. En el marco temporal del primer cuarto de siglo, en plena ebullición de las vanguardias y búsqueda de nuevos horizontes sonoros se encuadra el repaso a los tres compositores protagonistas del concierto, L. Boulanger, M. Ravel y el incomprendido C. Debussy, tres perspectivas sonoras que retratan un período de intensa actividad artística que se vería condicionado por la primera gran contienda.

Principal batuta de Teatrol Sao Carlos de Lisboa la radiante batuta de Joana Carneiro, que debutaba en el podio de la Filarmónica, fue la encargada de desgranar las cuatro páginas que conformaban la perspectiva musical de este último programa sobre la feliz idea de un hilo argumental en el que destacaron los puntos de conexión entre tres lenguajes musicales bien distintos y que sin embargo, el aliento proporcionado por los profesores de la OFM, el sentido orgánico con el que abordaron la interpretación de las páginas harían de este encuentro toda una experiencia musical de primer nivel.

D’un matin de printems (de una mañana de primavera) de Lili Boulanger es considerada una página de madurez dentro de la breve aunque intensa vida artística de la que fue la primera mujer en ganar el Premio de Roma, mérito que ni tan siquiera ha considerado la divulgación musicológica del siglo pasado acaparada por un mundo de compositores y accidentales compositoras. Carneiro al abordar este poema sinfónico dejaría a un lado el precipicio de lo intrascendente o agradable al oído del oyente para presentar una partitura capaz de entrar en diálogo con Ravel o Debussy sobre la base de una orquestación elaborada capaz de capturar la emoción de un día de primavera no escaso de cierta evocación melancólica gracias al tono oscilante y los colores dibujados por la batuta de Carneiro y los atriles de la Filarmónica.

Dos páginas ravelianas se ubicaron en el corazón del concierto; por un lado, Une barque sur l’océane en la que Carneiro y profesores incidieron en el contraste de los chispeantes planos agudos y la perspectiva grave que destaca acentos dramáticos a pesar de la falta de expresión que destila la versión orquestal frente a la pianística de la que nace. Y por otro, Le Tombeau de Couperin en la que con toda probabilidad ha sido la más destacada de las lecturas realizadas por el conjunto asentada en el equilibrio entre secciones con especial interés de las maderas y los metales destacando las trompetas de D. Llavata y A. San Bartolomé.

La Mer de Debussy es efectivamente una partitura inclinada al lucimiento de los atriles pero es en contadas ocasiones cuando precisamente este lucimiento queda al servicio del sentido orgánico con el que el músico francés articuló la partitura que coquetea sin complejos con la forma sinfónica. Carneiro y OFM desde el soberbio empaste entre secciones y el amplio espacio destinado al discurso musical crearon las claves de una versión solvente y de absoluta referencia sobre un trabajo serio y confiado entre batuta y profesores. El reconocimiento unánime de auditorio y atriles al término del concierto dejan la puerta lo suficientemente abierta a la exquisitez en el podio de la gran directora lusa Joana Carneiro a nuevas colaboraciones.

Compartir el artículo

stats