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La Opinión de Málaga

Antonio Balibrea

El mundo por de dentro

Antonio Balibrea

La vida es bella

Armas de fuego confiscadas.

Cuando yo empezaba en esta profesión mi redactor-jefe me comunicó que no informábamos de los suicidios que sucedían en Alicante porque estas noticias inducían a otras personas a quitarse la vida. Era una norma editorial de la empresa. Sin duda, hay algo de verdad en esto, como también lo hay en que la información de los tiroteos masivos como el vivido estos días en Uvalde, (Texas), invitan a que otros busquen el protagonismo y los titulares de prensa por el mismo sistema. Casi medio siglo después entiendo que la libertad de información no se limite- aunque sí se autocensura en la publicación de imágenes- ni siquiera en casos tan terribles, y desde luego viviendo mi jubileo laboral me ratifico en ¡Qué bello es vivir!, o, en versión europea, La vida es bella.

En 2020, según los datos oficiales de mortalidad en USA, hubo más de 19.000 homicidios con armas de fuego, 24.000 suicidios con armas de fuego, también hubo más de 500 muertes accidentales por armas de fuego; y unos 600 homicidios por parte de las fuerzas de orden público. Los frecuentes tiroteos y masacres en Estados Unidos se deben al número exorbitante de armas (casi 400 millones, en manos de particulares; más que habitantes) y unas malas leyes para regular el acceso a las mismas, esta es la principal diferencia con otros países ricos. No hay diferencias sustanciales en delitos graves, incluidos asaltos y robos; los suicidios son en torno al 8 por 100.000 habitantes, también en España. Estados Unidos es excepcional solo en el tema de la violencia armada, hasta el punto de que un informe el FBI habla de que el peligro es el «terrorismo interior» cómo le llama, de los «actores solitarios» que «son el mayor riesgo de extremismo violento nacional», y en la capacidad que la derecha tiene para boicotear a la mayoría del Senado mediante el «obstruccionismo», la regla que obliga que sean 60 de los 100 senadores los que aprueben el fin de las deliberaciones antes de votar cualquier propuesta. El apoyo de grupos de presión- la Asociación Nacional del Rifle y los fabricantes de armas son los principales lobbies- a los republicanos es clave para impedir modificar esas malas leyes y limitar el acceso a las armas, especialmente a las de asalto y mayor capacidad de fuego que mantienen el peligro del terrorismo interior.

Una amiga psicóloga me señaló recientemente el frecuente número de casos de adolescentes con depresión y tendencias suicidas, en España. En Estados Unidos el 76% por ciento de los profesores han expresado su preocupación por la depresión, la ansiedad y el trauma en los estudiantes desde el comienzo de la pandemia hasta el punto de que en algunos distritos han implementado un programa de aprendizaje socio emocional (SEL). Aunque algún grupo conservador intenta pararlo «por ser un vehículo para la teoría crítica de la raza», «el último esquema de adoctrinamiento infantil», dicen.

Los CDC -agencia oficial USA para el Control y Prevención de Enfermedades- advierten sobre una fuerte disminución en la salud mental de los adolescentes. Mental de los niños, que está empeorando, pero ya antes de la pandemia según afirman Heather Turgeon y Julie Wright, autoras de «Generación sin dormir», citadas por el Washington Post, señalan que los jóvenes duermen entre 5 y 6 horas y media por la noche cuando en condiciones óptimas necesita nueve. Sólo alrededor del 15% de los estudiantes de secundaria lo hacen. «La proliferación de teléfonos inteligentes ha sido una bola de demolición para el sueño de los adolescentes», «algunos de los peores ladrones de sueños son Meta, YouTube, TikTok, Apple y otras compañías que se especializan en crear tecnologías adictivas que se han infiltrado en la vida de los adolescentes. Los adolescentes pasan las horas previas a la hora de acostarse en los dispositivos y se acuestan con sus teléfonos en la almohada, todo lo cual retrasa significativamente el sueño». También responsabilizan al temprano horario de inicio de las clases en USA y al número excesivo de tareas y actividades.

La pandemia del Covid ha tenido que ver con la depresión, el trauma y el deterioro anímico de los adolescentes; pero hay otros factores, al alcance de padres y educadores, como las horas de sueño, los horarios, las tareas y, sobre todo, dedicar tiempo los padres a estar con los hijos, que pueden ayudar a evitar tragedias como las tendencias suicidas, y a vivir cada momento de ésta maravillosa vida. Bella, a pesar de todo.

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