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La Opinión de Málaga

José Ramón Mendaza

Tribuna

José Ramón Mendaza

Director de La Opinión de Málaga

El mantra del hombre tranquilo

Juanma Moreno, durante la jornada de reflexión. Álvaro Cabrera (EFE)

El mantra del candidato sereno ha calado en Andalucía, que consolida el giro hacia el centro derecha. Y de qué manera. El cambio de ciclo es ya un hecho incontestable. Más adelante se analizará con detalle por qué ha sido un resultado tan abultado, pero está claro que votar al PP ha sido el voto útil, con la misión de alcanzar un gobierno sin mochilas, sobre todo sin el peso de un pretencioso y amenazante Vox. Un partido éste que se ha pasado de frenada, con una campaña errática y una suficiencia, abanderada por Macarena Olona, que estaba injustificada. Vox se marcó unas expectativas altísimas, incluso decía que iban a ganar. «Mírame Juanma», le espetaba Macarena Olona en el debate de Canal Sur, en el que le preguntó si quería ser su vicepresidente. Un bluf. Se han desinflado en Andalucía.

Y vamos con el socialismo andaluz. El PSOE no hizo oposición, fue invisible y se dedicó a sus crisis internas. Espadas llegó tarde y con el lastre de haber participado en gobiernos anteriores del llamado ‘régimen socialista’. Las dos semanas de campaña no sirven para nada si no influyes en las redes y en los medios, y el PSOE ha estado fuera de la carretera. Da la impresión de que aún no ha reaccionado a la derrota de 2018. No ha aportado ideas nuevas ni soluciones alternativas a los problemas de Andalucía, ni siquiera han presentado un proyecto andaluz claro, un modelo de Comunidad. Uno de cada doscientos andaluces es militante del PSOE. Una masa crítica desaprovechada, que ha dado alas al PP. 

Tampoco ha ayudado la jaula de grillos del resto de la izquierda, castigada por el electorado. Castigada siempre que se divide. Una vez más. Si esta estrategia funcionara, se sabría. 

Ciudadanos se queda fuera del Parlamento. Aniquilado. Confirmando así sus peores temores. Ha perdido medio millón de votos. Hicieron buena campaña, todo hay que decirlo, pero no ha sido suficiente ni siquiera para sacar un solo parlamentario. Al menos nos han dejado para el recuerdo las torrijas de Juan Marín, de las que por cierto quiso burlarse Olona y no hizo otra cosa que regalar puntos a los demás. Con las torrijas, pocas bromas. 

No obstante su fracaso, el de Ciudadanos, fue larvándose con su actitud condescendiente durante estos años de gobierno con un PP que lo ha fagocitado. Es la fábula de la rana y el escorpión. Estaba en su naturaleza zampárselo. Y los ‘juanmas’ se lo ha comido con serenidad, moderación y buenas maneras, mantel y mesa, cuchillo y tenedor. Aunque si somos justos, ya Albert Rivera había despeñado el partido hace ya tiempo. El gran error de la política española. Hoy se habrán acordado de él quienes han aguantado el tipo hasta ahora.

Juanma Moreno, el hombre tranquilo, que cae bien y al que le dejarías las llaves del coche sin problemas, ha arrasado como si nada. En una campaña moderada, sin estridencias, descalificaciones personales, ni exabruptos (leitmotiv de todos los candidatos, por cierto), en la que se ha incidido en que el gobierno popular ha sido moderado y seguro. Al final, se va a cumplir el objetivo de gobernar en solitario, marcado por quien ha diseñado la campaña, Elías Bendodo. Campaña centrada en Andalucía y para los andaluces, con una presencia tangencial, accesoria, de Feijóo y primando la figura de Juanma Moreno. 

Los resultados, no obstante, van a tener una repercusión altísima en la política española. Feijóo respira aliviado por no tener que presentar un gobierno con Vox, y ya tiene de paso a un barón que le puede toser a Díaz Ayuso. 

Y por su parte, Sánchez algo tendrá que cambiar. Vienen las municipales y el PSOE ayer cedió bastiones históricos. Se sigue escribiendo la caída de un gigante con pies de barro si no lo remedian.

No hay miedo a la derecha en Andalucía. Eso se acabó. Los andaluces han votado masivamente en favor de Juanma Moreno Bonilla. El PP ha conseguido el mejor resultado de su historia, superando los 50 parlamentarios de Arenas y viniendo de unos resultados muy malos. Dos conclusiones claras: el cambio de ciclo político de Andalucía vino para quedarse. El mapa andaluz es azul. Y, en segundo lugar, la abultada confianza de los andaluces en el candidato popular ha frenado a Vox en las urnas. En 2018 fueron una sorpresa en Andalucía. Hoy, se disipan. Vox «ha pegado un Macarenazo», ha dicho Teresa Rodríguez.

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