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La Opinión de Málaga

Juan Carlos Bonilla

El jugador número 13

Juan Carlos Bonilla

Un dolor crónico

Aunque en esta semana la Liga ACB nos ha traído la serie final entre el FC Barcelona y el Real Madrid que se ha traducido en un título ¿sorprendente? para los de la capital, en lo que nos importa, en nuestro Unicaja, se ha producido el primer fichaje, el de Kendrick Perry, jugador estadounidense con pasaporte montenegrino llamado a ser importante en la línea exterior.

Hace un tiempo hubiera puesto sin problema alguno que Ibon Navarro ya tenía base titular, pero teniendo en cuenta que se nos ha dicho ya que puede jugar de «1» y de «2», que desde hace mucho tiempo lo mejor en la posición de director de juego malagueño es Alberto Díaz y que mencionar el fichaje de un base es casi sinónimo de fracaso en Unicaja, sería conveniente poner en cuarentena la calificación del fichaje.

Coincidiendo con todo esto, se ha producido la retirada de Giorgos Printezis, uno de los paradigmas de la presunta estrella que no convencía vestido de verde. Porque tras bastante tiempo tirando de fichajes para la labor de ilusionar a la afición cajista, aparte del griego de Siros, me vienen a la cabeza a un gran número de incorporaciones que no cumplieron con las expectativas generadas en su llegada.

Convivir con esto es consustancial a ser cajista, es como ese esguince de tobillo mal curado que termina produciendo un dolor crónico con el que te acostumbras a vivir. ¿Nombres? Seguro que tenemos muchos en la memoria particular, pero para mí, al menos en la posición de base, los peores de largo vienen tras deshacerse la pareja Stefan Markovic-Jayson Granger, que por cierto suena para volver.

Tras esa época, algunos de los que vistieron la camiseta del abanico dejaron mucho que desear y, sólo en el puesto de base, la lista deprime: DeMarcus Nelson, llegó con la temporada empezada, después de no resultar Nemanja Nedovic como director de juego y lesionarse Stefan Markovic. El que fuera estrella en Duke no justificó nada. Menos aún hizo Oliver Lafayette, fichado el año siguiente, aunque ya había tenido una intentona de cambio por Nemanja Nedovic con la Olimpia Milán anteriormente. El base de pasaporte croata tiene en su palmarés una Eurocup en la que tuvo menos impacto que Viny Okouo. De no ser por Alberto Díaz y Kyle Fogg, hablaríamos de otra cosa.

Posteriormente, pensar que Brian Roberts o Ray McCallum han sido directores de juego en Unicaja me da que pensar. Demasiado bien llegaron esas naves a puerto. Aunque para mí, identificar decepción con el fichaje de un base en Unicaja me hace recordar a Terrell McIntyre en el curso 2010/2011. La historia no oficial dice que fue una petición expresa de Aíto García Reneses, y también que tenía la cadera de un prejubilado. Con lo que el equipo, que apostó por el americano y un Panchi Barrera escalofriante, tuvo un déficit enorme, paliado en parte con Roderick Blakney y que tuvo un resultado tan peculiar como el entrenador madrileño. Fue un año malo, con cambio de entrenador, demostrando que en Málaga un campeón de Europa como Printezis puede ser suplente de Guillem Rubio, o que Billy Baptist fue considerado jugador ACB. ¿Increíble? No, cierto.

La idiosincrasia tan particular que tiene este club, provoca que se nos venda sin rubor alguno a Volodymyr Gerun como un valor a cotizar al alza, que un jugador de rotación como Jiri Welsch tenga vitola y sueldo de megaestrella o que Erazem Lorbek, uno de los mejores jugadores del continente, aquí pareciera un descarte del equipo +50 del próximo FIMBA.

Como se puede observar, la responsabilidad de fallos en los fichajes se puede repartir de muchas maneras, interviniendo algunos que no deberían haberse acercado nunca al club, pero también con gente cuya solvencia y conocimiento está al margen de toda duda, y que no acertaron en su momento. Tampoco es que aparte de los citados haya habido éxito cada vez que se traía un refuerzo, con una lista que puede ser tan extensa como tiempo se dedique a bucear en la memoria que cada uno tenga. Pero la diferencia que veo este año con respecto a temporadas anteriores es que, aparte de que haya menos dinero para jugadores, el margen de error es mínimo, por la mala trayectoria acumulada en los últimos años. Que sí, que la gran mayoría de culpables ya no están en el club, pero es con lo que nos encontramos. O se acierta o mal irá el tema.

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