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La Opinión de Málaga

Juan Antonio Martín

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Juan Antonio Martín

Mayday, mayday, mayday...

Esta noche se cumplirán siete días largos y aciagos para el homo politicus. Para algunos, vividos desde la grada sur. Para otros, los profesionales bragados y desbragados de la política, desde la arena del circo de la contienda. Los profesionales recibieron el mensaje la noche del 19 de junio por el que el universo de las izquierdas quedará en una posición de falso equilibrio en su frágil andamio. Las sendas políticas están conformadas por complejas estructuras en las que los pequeños dioses de paja y trapo se agazapan para crecer. Todos los endiosados por la política terminan convertidos en pequeños dioses de paja y trapo expuestos a la guadaña de otros dioses que los sustituyen, que también acaban siendo de paja y trapo en un bucle por relevos que va de la vida a la muerte. Las circunstancias mutan, pero el mensaje siempre es el mismo:

–Cambio, corto y cierro... –y despacito, cabizbajos, van saliendo del plano de cámara.

Con el mensaje, los dioses de paja y trapo hacen chitón y agachan la mirada y asumen que aquel destino anunciado en el que no creían es una verdad irrefutable. Y es justo entonces que la aflicción, la melancolía, la congoja, la angustia... hacen acto de presencia e impregnan todos los instantes. A pesar del estropicio que representó para unos y la bendición que representó para otros, desde el pasado lunes, el sol seguió saliendo de entre las brumas de la tristeza y de la soledad negra y oscura que reina en los escenarios político-andaluces ajenos al PP. Y así seguirá siendo. Cada vez es más evidente lo que siempre se supo: sopa boba no habrá para todos; tampoco teta, ni damas de compañía; ni infinitos gin-tonics fresquitos a precio cero y a destajo; ni cajas en las que meter la mano; ni cajones en los que permanezcan quedas las buenas y las malas intenciones y los proyectos pendientes de los mañanas que nunca llegaron. Hay mañanas de la familia de siempre y mañanas de la familia de nunca.

Insisto, después del mantenido descalabro de las izquierdas seguirá amaneciendo y las luces del orto y las sombras del ocaso alumbrarán los mismos universos y los mismos escenarios. Don Juanma, hábilmente, muy hábilmente ha conquistado al-Ándalus y con rigor ha aposentado su señorío. Salvo imposible pirueta de la torpeza en grado sumo, su estancia irá para largo, porque en esta tierra en la que hasta las malas simientes crecen sanas, queda mucho bueno y grande por hacer.

«Soldados, desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos de historia os contemplan», le dijo el emperador Napoleón a sus huestes formadas ante la pirámide de Keops... Supongo que don Juanma y los representantes de la oposición lo recordarán. Y, por otro lado y en el mismo sentido, supongo que don Juanma y los representantes de la oposición también recordarán que la reconquista de al-Ándalus tomó ocho siglos mal contados. O sea, para entonces todos calvos... Y, además, «Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita...» ¿No es cierto don Juanma? Los resultados cantan: Andalucía, en sus dos últimas lides políticas, fue tan eficazmente ganada como eficientemente perdida... A Dios y al César lo que les corresponde.

Sería hermoso que la realidad del nuevo gobierno andaluz, amo de una mayoría política solo equiparable a las conseguidas por Felipe González cuando el mundo era otro mundo, haga permeables los proyectos prometidos y contados hasta la saciedad desde los inestables andamios en los que viven los dioses de paja y trapo, y que activen su dinamización para que dejen de ser proyectos, promesas e inveterados chafardeos tácticos y se conviertan en realidades. Habida cuenta de la autosuficiencia de gestión con la que las urnas lo han ungido, el nuevo gobierno andaluz no tendría excusa ninguna si no cambia las promesas por autenticidades de igualdad, bienestar y prosperidad para los ciudadanos andaluces.

Permítaseme escenificar un símil propio del marino que vive en mí:

La tripulación saliente reporta por radio el mensaje protocolizado para estos casos:

–Cambio, corto y cierro...

La tripulación entrante toma los mandos y transmite:

–Atención nave Andalucía, nave Andalucía, nave Andalucía: Mensaje mayday, mayday, mayday, recibido alto y claro. Repetimos, mensaje mayday, mayday, mayday, recibido alto y claro. Asumimos situación de extrema emergencia. Mantenemos proa fija a sus coordenadas para auxiliarlos. Hora estimada de llegada: Inmediatamente.

Ilusionante...

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