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La Opinión de Málaga

Juan Carlos Bonilla

El Jugador Número 13

Juan Carlos Bonilla

Agenda apretada y peligrosa

A la hora de escribir esta columna, aún no se ha resuelto el tema legal de la incorporación de Tyson Carter al Unicaja, no recuerdo una oportunidad anterior en la que el equipo malagueño recurriera a un préstamo para tener a un jugador, más habitual era al revés. Lo que solía pasar era que aquí, cuándo un jugador aún tenía contrato y no contaba para el entrenador de turno, se enviaba a otro equipo pagándole parte de la ficha, cosa que no sé si será similar en la transacción con el Zenit San Petersburgo. Si al final llega, los de la antigua Leningrado pagan parte del salario, y si éste rinde como se espera, habrá que dar la transacción como buena. De lo contrario, la pregunta es si merecía esperar para no tener al jugador en propiedad.

Aunque esto es importante, porque se trata de un jugador capital para el grupo que se quiere armar en Málaga, aunque suponga repetir un cromo de la plantilla actual, con Darío Brizuela, lo cierto es que uno de los grandes problemas dentro de la preparación y de la planificación de la temporada viene. No sólo por saber qué competición europea se va a jugar, sino por saber con cuántas piezas va a contar Ibon Navarro gracias a las selecciones y sus torneos.

El calendario de selecciones en los meses de agosto y septiembre comienza con las ventanas que tendrán partidos de clasificación para el Mundial de 2023 de Filipinas, Indonesia y Japón a partir del 22 de agosto. En Europa se juega hasta el 28 de agosto, y en América, tanto Canadá como Brasil, selecciones con intereses de los cajistas por Melvin Ejim y Augusto Lima, jugarán al menos el día 25, ante Argentina y Puerto Rico, respectivamente.

Con anterioridad a esto, España tiene cuatro amistosos, desde el 9 al 18, y el Eurobásket se disputará desde el 1 al 18 de septiembre.

Para estas citas, coincido con Mel Otero en que de los seleccionados con España, las posibilidades de acudir a la cita son altas para Alberto Díaz, menores para Darío Brizuela y muy complicadas para Jonathan Barreiro. Pero a estos tres, además de los mencionados Ejim y Lima, hay que añadir a David Kravish y a Kendrick Perry, con el detalle que ambos necesitan jugar tanto con Bulgaria como Montenegro para que no cuenten como extracomunitarios y dejen esas plazas libres. Sobre el papel, los elegidos serían Dee Bost en los búlgaros y Jonah Radebaugh por los balcánicos para el Eurobásket, con lo cual lo positivo sería que tanto Kravish como Perry jugarán en las ventanas siguientes y vendrían para Málaga a empezar a trabajar con el equipo.

Si ya de por sí, cuadrar nueve novedades en la plantilla no lo ponía muy fácil de inicio, que siete de los jugadores estén haciendo kilómetros por el globo terráqueo, algunos antes incluso de conocer los espetos y el terral, termina de maximizar las dificultades, pero este es el calendario que las instituciones (equipos y federaciones) se encargan de imponer unos a otros con la intención de hacer valer su postura, sin importar el daño que se le pueda hacer a los que engrandecen este deporte: los jugadores.

El primer partido de la pretemporada cajista sería el 3 de septiembre, con el torneo de Lisboa que se jugaría contra Coosur Real Betis, Sporting y Benfica. Posteriormente, el 10 y 11, el tradicional Costa del Sol pondrá enfrente al Real Madrid y Zalgiris. Y el 16 y 18 en La Línea la Copa de Andalucía pondrá nuevamente enfrente a los sevillanos y al Covirán Granada.

No es la primera vez que un servidor cuestiona estas pretemporadas. Vale que sirven para ver a Luka Doncic o Juan Núñez siendo unos imberbes y con el paso del tiempo lo recuerdas, pero dudo mucho que sea mínimamente útil para la preparación de los equipos. Sobre todo cuando en Málaga el 21 de septiembre está señalado, ya que el Unicaja se juega la clasificación para la Basketball Champions League.

Con la fase previa que se jugará, entre otros sitios en nuestra ciudad, el Club Baloncesto Málaga tiene la oportunidad de no seguir fracasando en su deriva autoimpuesta y caer a la FIBA Europe Cup, algo que sería para anotarlo y no olvidarlo, aunque tengamos que pensar que hace ya mucho que se fueron los ratos de gloria en primera línea, pero de ahí a ver a este equipo en los sótanos de baloncesto europeo va un trecho largo. Aunque es obligatorio que se tenga muy claro que todo esto está ganado a pulso.

Con muchas cosas, se está intentando reconducir todo esto y se está haciendo bien, pero es complicado. Además, como se puede ver, no hay muchas facilidades, así que dudo que haya una preparación adecuada, pero es lo que toca. Tres días después del posible último partido de selecciones, llega la primera competición oficial. Además, ahí, todo lo que no sea conseguir el triunfo absoluto se traducirá en otro fracaso más -sin paliativo alguno-, y no estamos para ello.

PD: Con vuestro permiso y el de esta casa, me ausento algunas semanas, para que nos volvamos a encontrar con más ganas dentro de un tiempo. Feliz resto de verano.

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