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La Opinión de Málaga

José María de Loma

Viento fresco

Jose María de Loma

(Casi) todos a la Feria

Una encuesta afirma que la asistencia va a ser masiva

Preparativos en el Real del Cortijo de Torres. Alex Zea

El noventa por ciento de los malagueños tiene previsto ir a la Feria. Lo dice una encuesta. Y no sabemos si es un dato o una advertencia. Los malagueños vamos a ir a la Feria queramos o no, dado que va a estar presente en nuestras vidas en múltiples escenarios y durante muchos días. Sin restricciones pandémicas y ante la posibilidad de que en otoño se acabe el mundo, los malagueños hemos decidido tres cosas: vivir el momento, ir a la Feria y contestar a las encuestas. Tal vez el diez por ciento de los malagueños que no prevé ir de Feria no van a ir porque viven en Estocolmo. Si vives en Estocolmo es poco operativo plantarte en el Centro o en el Cortijo de Torres. Te llama un amigo, oye, que si vamos a la Feria y, claro, entre que vas al aeropuerto, vuelas, aterrizas y llegas a la Feria, lo mismo tu amigo se ha cogido una cogorza a base de vino de la tierra que ya no está para trotes.

Lo suyo sería organizar entonces la Feria de Málaga en Estocolmo, pero claro, ya estoy viendo a Oslo envidioso y pidiendo la suya también. Ahí hay mucha rivalidad. Tú vas a Estocolmo y dices que eres de Oslo y, hombre, mal no es que te traten, pero seguro que a mucha gente le caes mejor si dices que eres de Fuengirola. En Fuengirola también hay una gran Feria y van mucho los de Estocolmo y los de Oslo y hasta los de Málaga capital, que como creen que la Feria es pequeña, no aprenden de un año a otro, y quieren meter el coche hasta la caseta. Me pone una cerveza y al coche diez euros de diesel. Durante la Feria de Fuengirola, ya en octubre, no pasas calor y eso, aparte de que no tienes que contestar encuestas, es siempre una ventaja. La Feria de Málaga se presta a mucha bronca. No me refiero a peleas en la calle o las casetas, quiero decir que se discute mucho sobre ella: que si llevarla a septiembre, que si es mejor la del Centro, que si el Ayuntamiento prefiere y potencia el Cortijo de Torres, que si el cartel es un plagio, etc. Pero toda discusión cesa el viernes de los fuegos, cuando ya todo el mundo se olvida de discutir porque está pidiendo un Cartojal. Y entonces discute con el camarero: oiga, que yo estaba antes.

Málaga es tan original que a partir de ahora va a celebrar el viernes de los fuegos en sábado. Quien más y quien menos se está preparando para la Feria, aunque luego la gente disimula mucho y te dice ya mismo Feria, cómo pasa el tiempo. Como si no tuvieran ya el sombrero cordobés y revisado y chequeado el calendario hasta la extenuación, oteando puentes, atisbando festivos, oliendo cómo cae Nochebuena y Fin de Año.

La Feria ya está aquí, aunque falten muchos días. Aún hay tiempo de que nos hagan más encuestas, aunque yo prefiero que me hagan un gazpacho. Quedan advertidos, estén en Estocolmo o en la inopia. Conviene pasarlo bien sin hacerse muchas preguntas.

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