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La Opinión de Málaga

Fran Extremera

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Fran Extremera

Alguien tendrá que hablar de tan extraña liga

Mundial de Qatar 2022. ShutterStock

Fue en la previa del duelo que abría el primer sábado de competición en la Premier League y que depararía el empate a dos del Liverpool en el feudo del Fulham. El técnico de los «reds», Jürgen Klopp, no huyó de la pregunta sobre el Mundial de Catar y, al contrario, ahondó en lo poco que se habla de una temporada más condicionada que nunca a los caprichos del calendario.

Porque el primer Mundial en diciembre no sólo va a cambiar dinámicas de preparación. Para aquellos equipos con jugadores en las grandes selecciones, la posibilidad de perder piezas clave para la segunda mitad de la campaña, justo cuando se deciden los principales títulos, se disparará. «Será en un mal momento. Si vas a la final o al tercer y cuarto puesto, ya estás bastante ocupado. Todo el mundo sabe que el calendario no está bien, pero nadie habla lo suficiente al respecto».

El entrenador alemán comparó esta situación con el cambio climático del que se ha terminado por hablar después de años sin un debate global que sirviese para aplicar medidas o corregir errores. «Es como con el clima. Todos sabemos que tiene que cambiar pero nadie está diciendo lo que tenemos que hacer. Por qué no hablamos de ello y les decimos, damas y caballeros, FIFA, Premier League, FA, comiencen a hablar entre ustedes», manifestó.

Sería bastante grueso calificar de adulterada una competición en la que, en mitad de temporada, pierdes durante todo un mes a algunos de los principales puntales de tu plantilla. Los cedes para que disputen al máximo nivel el torneo planetario más importante y seguido. Por no hablar de aquellos futbolistas que durante esta primera parte de la temporada puedan rendir por debajo de sus posibilidades por miedo a lesiones o recaídas.

Algo tendría que cambiar. Pero quién le pone el cascabel al gato. Las palabras de Klopp irrumpen a cuatro meses de una cita que ha generado todo tipo de debates, aunque también depare alicientes positivos que no debemos ocultar. El técnico del Liverpool habla además con la libertad que pueden otorgarle dos nombres propios de su plantel. Ni el egipcio Salah ni el colombiano Luis Díaz consiguieron con sus selecciones el ansiado pasaporte mundialista. Con esa supuesta «ventaja», aún tienen mayor valía estas declaraciones públicas. Él mismo reconocía que cada vez que piensa en estas circunstancias, su enojo va en aumento.

El primer Mundial fuera del calendario estival no sólo alterará el normal funcionamiento de una campaña ya de por sí atípica, por la estrechez en cuanto a las fechas disponibles. También podría darle un nuevo giro tecnológico al balompié. Porque los asistentes del VAR van a disponer de un sensor en el interior del balón que, unido a hasta una docena de cámaras, remitirán 50 señales por segundo para recrear la situación milimétrica de jugadores y esférico.

¿Cuál será la consecuencia de este entramado a la vanguardia en seguimiento de cada acción? Habrá un sistema semiautomático de detección del fuera de juego. Es decir, habrá un supuesto botón rojo que se encienda cuando haya algún futbolista en posición antirreglamentaria. Los colegiados podrán incluso visualizar un mapa computerizado, elaborado en tiempo real, para que puedan observar, sin demasiada dificultad, una línea exacta comparando la posición de defensores y atacantes en los metros finales.

Tenemos que recordar que en Rusia 2018 ya hubo VAR, con polémicas que casi estuvieron por encima de las desatadas cuando no estaba operativo este moderno sistema de rearbitraje. Las autoridades del fútbol mundial pretenden que esta vez incluso sea más fácil verificar las jugadas ante los telespectadores. Podremos contemplar «animaciones sencillas» donde aparezcan las líneas usadas para decidir si una jugada concluyó en infracción.

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