LOS ERRORES COTIZAN AL ALZA

En la era de la inteligencia artificial los errores deberían ser una excepción, y de hecho lo son, pero no así los cometidos por las personas en cualquiera de las múltiples actividades que se desarrollan. Es en la faceta intelectual en la que se hace más notoria, y más concretamente la escritura, en la que proliferan, unas veces provocadas por el propio escritor, otras por las correcciones y en la mayoría de las ocasiones por las traducciones, algunas de las cuales son tan de bulto que modifican por completo el sentido del texto, y es por ello por lo que adquieren valor. Han pasado más de veinte siglos desde que Séneca pronunciara la célebre fase que decía que los errores son de humanos, y se siguen cometiendo indiscriminadamente, a pesar de las máquinas, y es precisamente por ello, por disponer de la inteligencia artificial, que debería evitarlos, por lo que los humaniza y por lo que eleva su cotización, en algunos casos hasta niveles desconocidos. Son los gazapos de toda la vida que ahora, y por amor de la electrónica han encontrado una nueva y mejor vida. Yo mismo he introducido dos en esta misma carta para poner a prueba a los lectores y comprobar el efecto de mis errores.

Enrique Stuyck Romá. Málaga