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La importancia de llamarse Alberto (Díaz Ortiz)

Alberto Díaz y Kendrick Perry. FIBA

En las últimas horas muchos españoles y europeos han descubierto a Alberto Díaz. Sus actuaciones en el Eurobasket y esa última mano salvadora ante Turquía le han llevado a los titulares de muchos medios de comunicación. Alberto no ha hecho nada especial o, mejor dicho, no ha hecho nada que no viniera haciendo semana tras semana con su equipo, el Unicaja. Defensa, corazón, entrega, liderazgo y un montón de virtudes que probablemente ahora no serían tan conocidas si no fuera por una mala noticia, la lesión de Sergio Llull. Es la vida y también el deporte profesional. Alberto lo sabe y por eso no ha dejado de trabajar y de estudiar en ningún momento, aunque fuera a base de muchos sacrificios personales.

Un camino en el que su familia ha tenido también mucho que ver. Su padre Ernesto Díaz y su madre Montse Ortiz. Su referente, su hermano mayor, Ernesto y también la pequeña de la casa, su hermana Marta. Francis Tomé, que ha entrenado muchos años a Alberto, recordaba hace 6 años en este periódico como «yo no suelo tener relación con los padres, pero su madre no ha dudado en llamarme en más de una ocasión cuando había exámenes o no podía venir por los estudios». Sus padres querían que su hijo siguiera estudiando y era a base de esfuerzo. «Él se lo tiene que currar, necesita echarle horas de estudio, empollar, ponerse delante de los libros. Y siempre, año a año, ha sacado sus estudios». Rutina, esfuerzo y dedicación, un mantra familiar para prevenir sorpresas.

Su hermano Ernesto ha sido un magnífico referente para él. Jugó en las categorías inferiores del Unicaja e incluso era el capitán del filial Clínicas Rincón el año que Alberto debutaba en el equipo. Su hermano decidió dedicarse sólo a los estudios, pero Alberto decidió luchar por las dos cosas a pesar de no ser un superdotado para el deporte. Su primer entrenador en la cantera cajista fue Bernardo Rodríguez, uno de los grandes entrenadores de base del club malagueño y padre de Berni Rodríguez. Era el momento en el que pocos esperaban que el delgado y bajito Alberto llegara a la élite. No acababa de crecer, pero como ya ocurrió con su hermano pegó el estirón más tarde. Un estirón que estuvo a punto de «echarle» del baloncesto. « cuando su cuerpo comenzó a crecer trajo consigo un insoportable dolor en la rodilla izquierda que no remitía», recordaba Bernardo a este periódico. Pero siguió y se forjó como un líder.

«Recuerdo un Campeonato de España cadete con la selección andaluza. El entrenador me dijo que los niños estaban distraídos, de tonteo con las niñas, y al día siguiente nos jugábamos las semifinales. Les reuní en la habitación a todos. Llegué y me quedé callado. Más de dos minutos en silencio. Nadie hablaba y les dije: ¿Quién manda aquí, a ver? Y cuando yo pensé que iban a decir que era yo, todos respondieron al mismo tiempo: Alberto», recuerda Francis Tomé.

La genial obra de Oscar Wilde, la importancia de llamarse Ernesto, aunque su traducción literal sería «La importancia de ser serio». Es la historia de Jack Worthing. Un hombre con un secreto. Lleva una doble vida. Estos días lo secretos de Alberto han quedado al descubierto. Su familia y su trabajo. Un deportista de élite con una carrera universitaria, varios másteres y el carné de entrenador de baloncesto. Sólo nos queda saber por qué lleva siempre ese número 9 del que sólo sabemos que es por motivos familiares. Un secreto que algunos como Sergio Scariolo conocían desde hace años. Esto decía en La Opinión de Málaga el 28 de enero de 2017: «Discrepo con una etiqueta que se le ha pegado, de jugador con poco talento. Creo que tiene el mayor de los talentos. La pasión por el juego, el orgullo de competir, el amor por la camiseta que defiende, la capacidad de dar ejemplo, la fuerza para sumar horas extras e ir mejorando y la tremenda energía para poder hacer algo muy difícil hoy en día, salir de la cantera y asentarse en el equipo de ese club. Es un espejo para los chavales de la cantera. Se ha ganado el derecho de estar en la lista de jugadores que seguimos diariamente para estar en la selección». No añadiré nada más. Lo dice el mejor entrenador de este Eurobasket y el mejor seleccionador de nuestra historia.

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