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Joaquín Rábago

El principal semanario alemán pide "sangre, sudor y lágrimas" por Ucrania

Un soldado ruso en la guerra en Ucrania. L. O.

El más importante semanario alemán, Der Spiegel ha rescatado unas famosas palabras pronunciadas por Winston Churchill en plena Segunda Guerra Mundial para pedirles hoy algo parecido a la población germana.

La guerra contra la Alemania de Hitler exigiría, según dijo en 1940 el primer ministro británico, “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”, y a algo así considera el semanario que deben estar dispuestos los alemanes en solidaridad con Ucrania.

Der Spiegel, de ideología liberal, lleva semana tras semana, desde que empezó “la guerra de Putin”, reclamando en sus editoriales al Gobierno del canciller Olaf Scholz más armamento, también pesado, para Ucrania.

En ello coincide plenamente con la dirigente de los Verdes y ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, que parece haber dejado atrás el bagaje ecopacifista de su partido para embarcarse en una “cruzada moral” contra el mal absoluto, que ve encarnado en el líder del Kremlin.

Baerbock llegó al punto de asegurar públicamente en Praga que le daba “igual” lo que pudieran pensar sus “votantes alemanes” y que seguiría apoyando incondicionalmente al país invadido por Rusia.

Sus palabras provocaron una oleada de indignación en muchos de sus compatriotas, que se preguntaron si la joven política, cuyo discurso no está muy alejado del que mantienen el del Departamento de Estado y el Pentágono, anteponía el interés de Ucrania al de la propia Alemania.

Der Spiegel reconoce en su editorial que son “legítimas” las preguntas que se hacen algunos sobre si hay que estar dispuestos a tamaños sacrificios por Ucrania y si no hay alternativa pues van a ser el sector más necesitado de la población y la pequeña y mediana empresa los más afectados por la crisis.

Pero agrega que hay que saber a quién se tiene enfrente: “Putin, asegura Der Spiegel, no tiene interés alguno en una solución negociada. Necesita el conflicto, quiere aprovechar el desgaste (que la crisis) amenaza con provocar entre los alemanes”.

Y Alemania, como país central de Occidente, como lo califica el semanario, está, según éste, en el punto de mira del Kremlin.

Sería un error, afirma, poner en funcionamiento el segundo gasoducto del Kremlin, como reclaman la extrema derecha alemana, así como algún político de izquierdas como Sahra Wagenknecht e incluso del Partido Liberal (Wolfgang Kubicki).

Lo que hacen falta en este momento son “palabras claras” por parte tanto del presidente alemán como del canciller federal, escribe el semanario, que acusa a los partidarios de “hablar con Putin” de negarse a reconocer que se equivocaron al confiar durante años en el líder ruso.

Der Spiegel lleva tiempo acusando en sus editoriales al canciller socialdemócrata Olaf Scholz de mostrarse demasiado vacilante en lo que respecta a la ayuda militar que continuamente le reclama Ucrania.

Y en eso no difiere la revista de la mayoría de los medios de comunicación del país, lo mismo la prensa escrita que la radio y la televisión, que apenas dan espacio a las voces disidentes.

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