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La Opinión de Málaga

José María de Loma

Viento fresco

Jose María de Loma

De la Torre carga combustible

Quiere volver a darle la mano a todos los malagueños

De la Torre repetirá como candidato a la alcaldía de Málaga en 2023 Álex Zea

El reto es escribir un artículo sobre Francisco de la Torre y no emplear la palabra incombustible. La edad no es argumento. Como dicen en La Celestina, nadie es tan joven como para no poder morirse ni tan viejo como para no poder vivir un día más. Ahí está el PSOE, sopesando presentar a Javier Solana para la alcaldía de Madrid. 80 años tiene. Como De la Torre. La edad es un dato externo, no debe condicionarnos, tal y como repite el Gran Wyoming. La alcaldía es su vida. La de De la Torre, no la de Wyoming. Se encuentra en forma. Y quiere cortar la cinta inaugural de la Expo 2027, que coincidiría justamente con el fin de su próximo mandato si lo revalida en las urnas. Y si es que es el último.

De la Torre no tiene rivales que le asusten ni sucesores claros. Lo primero es su percepción y lo segundo algo de lo que se ha preocupado bien. Más allá de aficionadas a chirriantes declaraciones que quitan sosiego y paz al regidor, De la Torre tiene en su partido y en su corporación, imitadores, vasallos, segundones o postergados. Pero no delfines. Se los ha ido cargando a todos. La oposición más firme que tiene De la Torre es su esposa, Rosa Francia, a la que hace caso en todo menos en lo de no presentarse. Francia ha dicho en numerosos medios que preferiría tener a su Paco más en casa. No va a ser posible.

De la Torre tiene numerosos proyectos en marcha y en mente. Seguro que entre ellos está volver a darle la mano a todos los malagueños. Casi siempre se enfoca la cuestión de su candidatura elucubrando sobre si está harto o no. Lo crucial es si están hartos o no los malagueños. Parece que no. 22 años lleva en el cargo. Tanto ha logrado curvar el tiempo que ya ni siquiera es pertinente la comparación aquella que asemejaba al entonces príncipe Carlos de Inglaterra (que esperaba y esperaba para ser Rey) con alguno de los pretendientes a sucederlo en la alcaldía.

Ayer se dio el gusto de anunciarlo. Que será candidato. No lo dijo el lunes para no eclipsar a Isabel II. Lo anunció él. Ni partido ni el Cristo que lo fundó. Personalismo sin siglas, todo un estilo. Gestión pertinaz, metas claras. No hay descanso.

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