Kiosco La Opinión de Málaga

La Opinión de Málaga

José María de Loma

Viento fresco

Jose María de Loma

Optimistas de corazón

Un estudio certifica que el optimismo es bueno para la salud cardiovascular

Una playa de Canarias.

Lo mejor está siempre por llegar y qué buen día hace y qué guapa es usted, queridad lectora. Qué alegría de vivir.

Ser optimista puede reducir hasta un cincuenta por ciento el riesgo de infarto, según datos recopilados por la Fundación Española del Corazón (FEC). Sin embargo, parece que tiene más prestigio y predicamento el pesimismo. Los cenizos, agoreros, los «verás tú» y los «esto va cada vez peor». Al pesimista se le concede una condición de hombre sesudo y serio. Grave. Pero la sabiduría popular acierta cuando lo reduce y resume en lo que puede llegar a ser: un malaje.

Pero esto del pesimismo y optimismo y la salud cardiovascular, se lo digo de corazón, es relativo. Por ejemplo, los de Junts son pesimistas en lo que respecta a conseguir la independencia pero no abandonan el Gobierno catalán, no vaya a ser que en la oposición se esté más pesimista y triste todavía, sin poder nombrar los 250 cargos de los que gozan, muchos de ellos pagados con 150.000 euros al año. Por eso algunos de sus dirigentes, al escribir estas líneas, eran optimistas respecto a su continuidad en el Govern. Pere Aragonés es pesimista acerca de si va a conseguir su objetivo: mandar a la porra a Junts. Seamos optimistas: puede que se peleen mucho entre ellos, se hagan mucho daño políticamente y haya nuevas elecciones.

Se nos va el artículo para la política catalana, que no es un asunto que induzca al optimismo y sí a la melancolía, o sea, a los negros humores del alma, que decía Aristóteles. Y si no lo dijo debería haberlo dicho, que para eso se le atribuye, lo mismo que se le atribuye cierto pesimismo, no tanto como a Sócrates, que nunca sabía nada. Sus profesores no eran nada optimistas respecto a su futuro.

La alegría sienta bien al corazón: eso dice, en fino, el estudio que citábamos. Ya lo sabíamos. Pero somos tozudos en el pesimismo. Nos va la marcha inversa. Pero no hay que desesperar, algún día cambiaremos. Proclama esta por cierto demasiado optimista. Tal vez.

Compartir el artículo

stats