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El Unicaja visita a Marc Gasol

Marc Gasol (Bàsquet Girona) entrando a canasta en la derrota de su equipo contra el Monbus Obradoiro ADRIAN BAULDE/ACB

Marc Gasol es el segundo jugador mejor valorado de la competición liguera. No es el primero porque juega sólo 24 minutos por partido. En ese tiempo anota 15 puntos, captura 6 rebotes y reparte casi 4 asistencias por encuentro con un acierto en el triple del 60%. Son números de extraterrestre a sus 37 años. Muchos apostaban a que Marc nunca volvería a sus números. Muchos pensaban que Girona sería su retiro dorado para matar el gusanillo mientras cambiaba el pantalón corto por el traje. Los que pensaban eso, no conocen a Marc. Si por algo ha destacado en toda su vida es por la absoluta convicción de que puede hacerlo, de que es capaz de darle la vuelta a las situaciones con su trabajo y su voluntad, como ha vuelto a demostrar. Quizás por eso, algunos no entendimos qué pasó en sus últimos años en la NBA, aunque estoy seguro de que había una razón que desconocemos.

A Marc le conocía en la distancia. El hermano de Pau que se mudó con la familia a Memphis y que dominaba la High School de Tennessee con su envergadura. El joven que decidió volver a Barcelona para ponerse en forma y abrirse un hueco en el baloncesto en un contexto muy difícil: debajo de la alargada sombra de su hermano Pau. No sólo no le pesó, sino que fue un aliciente, un estímulo. Cuando Pepu le llamó para reforzar los entrenamientos de la selección antes del Mundial de 2006, y después desplazó a Hernández Sonseca en el róster final, muchos criticaron la situación, pero él siguió trabajando, en la sombra, callado, siguiendo el objetivo final. Una de las cosas que me llamó la atención en esos momentos era su cercanía y cómo disfrutaba de la experiencia pasando de todo lo que se decía a su alrededor, algo muy difícil con su edad. Eran los momentos donde escribía con un boli en sus botas «Tanketa», el nombre por el que era conocido por sus compañeros y que se preparaba para su «momento». La lesión de su hermano le dio esa oportunidad y estaba listo. Saltó a la final del Mundial en Saitama dispuesto a comerse el mundo y se comió a Schortsanitis. «Big Sofo» se había merendado en semifinales a los pívots americanos (Dwight Howard, Chris Bosh, Elton Brand y Brad Miller), pero no pudo con Marc. Esa fue una de las claves de la victoria y su presentación en sociedad.

Dominó la ACB y se fue a la NBA, otra vez a ser el hermano de Pau, pero otra vez le dio la vuelta a la situación y se convirtió en imprescindible en el título de los Toronto Raptors, como escudero de Kawhi Leonard, y como uno de los mejores defensores de la liga. Era el 27 de mayo de 2019, pero en sólo dos meses volvieron las dudas. España afrontaba el Mundial de China sin las grandes estrellas nacidas en el 80, pero Marc y Ricky Rubio volvieron a dar la vueltas a los pronósticos y lideraron a España al segundo Mundial de su historia. Su palmarés es tan largo, como escudero y como líder, que si lo enumerara aquí no tendría sitio para escribir nada más, pero no os olvidéis que Marc tiene otro reto: que Girona se asiente en la ACB.

El comienzo no ha sido bueno. Después de un gran inicio, aunque con derrota en Fontajau ante el Real Madrid, las derrotas en Tenerife y Santiago le mantienen como colista en la ACB. Una posición irreal para un equipo con Aíto en el banquillo y Marc, Quino Colom, Kameron Taylor, Miletic, Garino o Vilá, entre otros, en el róster.

El Unicaja afronta una dura revalida a su buen comienzo de temporada en la pista catalana y lo hará con jugadores con molestias y con otros que empiezan a acusar la falta de descanso entre el Eurobasket y la ACB. Es el momento de apretar y sumar victorias aprovechando el impulso del inicio de temporada y el gran respaldo e ilusión que ha generado en una afición que llenó el Carpena ante el Real Madrid y que necesita estímulos para volver a llenarlo ante el Betis el día 30. Las sensaciones del equipo en este doble emparejamiento en tierras catalanas ante Girona y Joventut dirán si el inicio es un espejismo, o como yo creo, este nuevo Unicaja ha venido para quedarse... con el permiso de Marc Gasol. Suerte.

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