MARCO ANTONIO DEL CID SANTAELLA

Hace ya algunos años, que una de las personas más ilustres que ha nacido en Torremolinos dejó de estar con nosotros. Murió demasiado joven y no fue nunca bien tratado, ni reconocida su valía por las autoridades de aquel entonces. Marco Antonio del Cid por encima de todo lo que yo pueda decir fue un hombre bueno. Y ya con esto basta. Un hombre apasionadamente enamorado de su familia, Torremolinos y Andalucía. Fue concejal democráticamente elegido en varias elecciones. Y acortó su vida de forma significativa por Torremolinos. Él siempre quiso un pueblo de alegría, libertad y luminosidad frente a un espacio oscuro, húmedo y hasta represivo. Marco Antonio te conocí cuando tenía yo 11 años, tú ya eras un muchacho que estaba haciendo secundaria en Málaga. Y terminaste tu carrera y tuve la suerte de ser colaborador tuyo semanalmente en tu libre emisora de radio. Luchaste por la mejora de Torremolinos hasta que esa maldita enfermedad que tenías te llevó para adelante. Y Torremolinos lo único que te devolvió fue agravios, desagradecimientos y falsedades sobre tus aspiraciones políticas. Fuiste un político que luchó por esta tierra y conocías mejor que nadie las carencias de Andalucía. Si hubiésemos tenido un dedo de vergüenza en Torremolinos, tú tendrías al menos un monumento en la plaza mayor del pueblo para que las nuevas generaciones aprendiesen los objetivos morales, filosóficos, culturales y de honradez que deseaba para todos nosotros sin excepción. Aunque algunos te hicieron mucho daño, a ti y a tu familia. Mi cariño, lealtad y mi recuerdo imborrable a un torremolinense que fue agraviado inmediatamente desde muchas direcciones. Solicito al Ayuntamiento de Torremolinos un obelisco, busto o plaza en honor a este hijo de Torremolinos que supo enfrentarse a una realidad donde muchos callábamos para no señalarnos. Hasta siempre, Marco. Aún recuerdo tus palabras siendo portero de un equipo de fútbol muy significativo de Málaga, una de tus pasiones. Yo no soy alcalde ni concejal, y además me sobran años, pero si hubiese tenido la mínima oportunidad los estudiantes de Torremolinos tanto de colegios públicos como privados conocerían tu obra, que siempre ha sido tapada con muchas mantas para que no se conozca.

Bartolomé Florido. Torremolinos