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Julio Llamazares

CALEIDOSCOPIO

Julio Llamazares

Escritor y guionista. Autor de 'Luna de lobos', 'La lluvia amarilla', 'Cuaderno del Duero' y 'Atlas de la España imaginaria'.

¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?

¿Qué harías tú si eso sucediera?, se pregunta mucha gente viendo que la posibilidad no es ya tan irreal, al revés: que en cualquier momento puede ocurrir que el mundo se convierta en un infierno inhabitable

La pregunta nos la hacía un grupo musical de los ochenta, de aquellos de la famosa movida madrileña que tocaban tan mal como componían. La letra de la canción, de puro absurda, era dadaísta («¡Oh, no, no, no, no es posible,/ se ha averiado mi respuesta flexible/ y el Airbus se ha vuelto loco/ y no me quiere llevar al Orinooooco…!») y se convirtió en un himno precisamente por eso: porque nadie la entendía. Era una época en la que un ataque de la Unión Soviética parecía tan imposible que nos podíamos permitir jugar con la posibilidad de que sucediera y bailar con ella.

Hoy las cosas han cambiado, por desgracia, y aquella URSS que ahora se llama Federación Rusa ha hecho real lo imposible y ha lanzado un ataque preventivo sobre el mundo occidental con el que pocas bromas podemos hacer. Aparte de los muertos y de la destrucción que estamos viendo día tras día en Ucrania, esta semana el presidente de esa antigua URSS a la que cantaban Polanski y el ardor en los ochenta ha ensayado un ataque nuclear como advertencia a quienes nos oponemos a sus deseos expansionistas. Ninguna broma, pues, con un personaje que, añorando glorias nacionalistas pretéritas, es capaz de masacrar ciudades y a personas inocentes y de amenazar al mundo, si las cosas no le salen como él quiere, con arrasarlo con su arsenal atómico.

¿Qué harías tú si eso sucediera?, se pregunta mucha gente viendo que la posibilidad no es ya tan irreal, al revés: que en cualquier momento puede ocurrir que el mundo se convierta en un infierno inhabitable. Cada vez son menos, por suerte, los que se aponen a la ayuda militar a Ucrania (el parapeto en este momento de Europa), pero todavía quedan utópicos que defienden que hay que permanecer neutrales mientras el Argamedón nuclear se aproxima. Como la canción de Polanski y el ardor, contestan a la pregunta de qué harías tú con un «no sé, no sé» o directamente culpan a los Estados Unidos y a Europa de las amenazas de Putin por, según ellos, provocar a Rusia. Se les olvida que ha sido este país de la mano de su megalómano presidente el que ha invadido una nación vecina y el que amenaza a otras por ayudarla o simplemente por querer integrarse en una organización militar de defensa ante el miedo que Rusia les produce, como es el caso de las antaño neutrales Finlandia y Suecia. ¿Están todos equivocados? ¿Hay que seguir creyendo que Putin y Rusia son inocentes y que lo único que hacen es defenderse de nosotros, incluso cuando nos amenazan con destruirnos con misiles atómicos?

¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS? La pregunta sobra porque ese ataque ya se ha producido y no hay lugar para medias tintas, para utópicas teorizaciones sobre la paz y la guerra del estilo de aquellas de los amigos de Bryan discutiendo qué decisión tomar mientras los romanos llamaban a la puerta o como las de los personajes del poema de Cavafis mientras esperaban la llegada de los bárbaros del norte. La guerra está ya en Europa y nadie puede cerrar los ojos y hacer como que no la ve. Aunque siempre cabe la opción, claro es, de tomarse las amenazas de Putin a broma y continuar cantando: «Oh, no, no, no, no tengo novia/ y no me mola el pacto de Varsovia/ Ese señor me tiene gato/ y no me mola el tratado de la NATO». Eso sí, los que lo hagan que luego no pidan ayuda.

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