Pisotear la democracia e incumplir la Constitución

El Partido Popular lleva cuatro años incumpliendo el mandato constitucional de renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El bloqueo no es nada nuevo, aunque sí en su extensión. Durante casi siete años, en tres bloqueos realizados cuando es oposición, usurpa las instituciones para gozar de una mayoría ilegítima que no le corresponde. Cualquier retorcido subterfugio es bueno para mangonear sus casos de corrupción y derribar leyes progresistas, menos cumplir la legislación.   No sirven las excusas. Bildu, ERC, Podemos y cuantos pretextos quiera usar, son constitucionales, porque, mal que le pese, la Constitución y Europa los amparan.   Y reformar una ley en el Parlamento, que respete los derechos humanos y cumpla los reglamentos que nos hemos dado, es, además de democrático, constitucional, sea la que sea.   A eso se le llama democracia y no pueden interferir con líneas rojas antidemocráticas. Primero se cumple la ley, y luego se reforma si se cuenta con la mayoría suficiente.   ¡Usurpadores, entérense!

Miguel Fernández-Palacios Gordon

Málaga

La memoria

Sorprende enormemente escuchar a estas alturas de la vida, como algunos se permiten el lujo de poner en solfa a la memoria -hasta el punto casi de ridiculizarla- cuando bien es sabido por todo el mundo que cumple una de las funciones más importantes en el importante proceso de nuestro aprendizaje.

Porque, de aquellos lejanos momentos en que maestros y profesores nos aconsejaban estudiar las diferentes materias en pleno silencio y basándonos fundamentalmente en el factor memorístico, parece haberse pasado actualmente a las recomendaciones fundamentadas en la herramienta de la comprensión -eso sí- acompañadas de móviles, tabletas, músicas, e -incluso- series de televisión.

Ahora bien, la mayoría de los expertos en este fascinante campo del saber coinciden en señalar que tiene una capacidad limitada, por lo que los recuerdos negativos tienden a desaparecer paulatinamente ante el ineludible paso del tiempo, afortunadamente.

Y es que, por el simple hecho de ser selectiva, conlleva ¡ojo! que el ser humano pueda recordar en todo momento lo que tiene mayor significación para la persona, con la consiguiente mayor calidad de vida.

Jimena Sánchez Calderón

Málaga