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José María de Loma

Viento fresco

Jose María de Loma

Calles de Málaga

El paseante va descubriendo descalabros y gozos, gente bocabajo, columpios y una (ahora) simpática calle Cerrojo

Una calle del Centro de Málaga. L. O.

Han hecho un parquecito infantil en calle Cerrojo pero ha quedado algo tristón. Los padres que aparcaban en esa explanada para esperar y recoger a sus hijos del conservatorio no tienen ahora donde parar.

Es preferible un parque infantil a un atasco de coches, claro, pero también es verdad que son muchas las chicas y chicos en edad adolescente que salen a esa zona en hora tardía, zona aún no digamos aristocrática. Y se ven obligados a un raro, y tal vez temeroso deambular. La calle Cerrojo ya no es lo que era, hay viviendas y algún comercio, una barbería, una residencia de estudiantes muy fea pero que dará mucha vida a la zona. En un extremo de Cerrojo, más cerca de Armengual, donde está el Registro, sí se ve más movimiento, pero la zona más pegada a la trasera del hotel Ibis necesitaba una mejora y parece que ha llegado. Han puesto pérgolas incluso. No sé si alguien le ha escrito alguna vez un artículo a la calle Cerrojo, que no sé de dónde toma su nombre. O sea, quiero decir: sí sé lo que es un cerrojo pero no por qué da nombre a la calle. Tal vez debería llamarse Cerrajería, por ser donde se instalaban los cerrajeros. Como Carretería, Ollerías, etc. A lo mejor era el nombre de un ministro de Fernando VII, Antonio Cerrojo, un poner. O un escritor olvidado: Edmundo Cerrojo. O un inventora: María Cerrojo.

Ahí tienen un trabajo los cronistas de Málaga, si es que no lo han hecho ya. Indagar sobre por qué una calle se llama de una manera u otra o qué significa su nombre es apasionante. Salvo que la calle se llame Plauto, claro, porque entonces la cosa está clara. O Cervantes. No dudamos de que el autor del Quijote merece calles, teatros, avenidas, estatuas y monolitos -aunque lo que más se merece es que lo lean- pero en Málaga acaba siendo redundante, dado que puede haber varías vías que lleven su nombre. Curioso todo esto de las calles. Una calle Mefistófeles hay en Málaga. Una calle Fidias y hasta una zona donde las calles llevan nombres de periódicos. Hasta una calle Pito se ubica en el Centro. «La calle es mía», dijo un día Fraga Iribarne siendo ministro. Pero no sé por qué se me ha venido esta frase a la cabeza. Bueno, no sé por qué se me ha venido Fraga. De él decían que tenía el Estado en la cabeza. No como yo, que tengo el callejero. El callejero es la ciudad, o sea, un estado en pequeño. Será eso. Habrá ya gente que lea esto y no sepa quién fue Fraga. No es que el tiempo pase muy rápido, somos nosotros los que pasamos rapidísimo. Demos cerrojazo al asunto.

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