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La Opinión de Málaga

José María de Loma

Viento fresco

Jose María de Loma

Sabor a Málaga

Me pierdo entre almendras, vinos, embutidos y algún que otro sagaz y goloso conocido

La Feria Sabor a Málaga en el Paseo del Parque La Opinión

Conviene mucho darse un garbeo por la Feria Sabor a Málaga, que se celebra estos días en el Parque. Ayer pasé a las dos de la tarde y un poco más y no salgo de allí. Pude entrever a mucha gente, también a muchos conocidos, como el presidente de la Diputación, Francis Salado, que charlaba en animado corrillo en uno de los puestos. También al exrector y exconsejero Martín Delgado, hombre refinado, bont vivant y sibarita. Uno va por los stand y lo mismo es seducido por un licor de café que por un salchichón, almendras, pasas, aceite, encurtidos, ah, los encurtidos, alfajores, pimientos, zanahorias o vino. También vermú. Es imposible tomar un solo vermú, así que no sé por qué ponen tan difícil el plural. La gente se afana mirando, catando, comprando, preguntando, solazándose y llevándose a casa, al coleto o al estómago productos de la tierra esta, la nuestra, la provincia, sabores auténticos, exportables, digeribles, apetecibles y de primera. Faltaría un espetero, por poner alguna pega. Pero no faltan ganas ni apetito aunque falte el tiempo y las obligaciones aprieten.

En tiempos de tantos restaurantes con pretensiones, tuiterío, precios caros e impericia para las alcachofas, la cocción o la fritura, no viene mal de cuando en cuando adquirir el producto en este tipo de eventos, tomándose el término, evento, esta vez sí, como sinónimo de acontecimiento digno de encomio y mención no en la acepción facilona que le damos ahora. La gente convida a su suegro a una Fanta en el bar de la esquina y le llama evento. Organiza una barbacoa y lo tilda de evento. Hay un coloquio sin sustancia para que un político, que es el que lo paga, hable, y le llaman evento. Hay eventos ahora por todas partes, el eventismo, eventémonos todos, eventar, eventar es coser y cantar, pero es un evento levantarse, silbar, cotorrear, estar vivo y continuar en este tráfago vital donde alimentarse no debe ser sinónimo de aliviar el hambre como se pueda. Mejor hacer las cosas con calma y cariño. Delectación y sabor a Málaga.

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