Bebidas de empresa

No sé porqué nos empeñamos en no llamar a las cosas por su nombre, porque a fuerza de repetirlas acaban por tomar carta de naturaleza, como algunos conceptos que no se corresponden con su auténtica razón de ser, y que pueden confundir al personal. Y nunca mejor dicho lo de personal, porque el asunto en cuestión es el de reunir a un grupo de personas que trabajan juntos a lo largo del año para pasar unas horas fuera de la atmósfera laboral, en un ambiente festivo y distendido. Este tipo de encuentros, como cualquier otro en el que se fomente la comunicación y las relaciones humanas entre compañeros es muy encomiable, aunque lo que no entiendo es que se hable alegremente de comidas de empresa, cuando la comida suele ser irrelevante, pero lo que no falta es la bebida y luego sucede lo que sucede, que te agarras un pedal de campeonato a las primeras, a las segundas, a las terceras, a las cuartas, a las quintas o a las sextas de cambio, digo de cervezas, y casi a palo seco, que yo el año que viene me traigo un táper con tortilla y empanadillas, como que me llamo Enrique, que estuve a punto de salir a cuatro patas y no me lo habría perdonado.

Enrique Stuyck Romá

Málaga