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Vicente Almenara

LA SEÑAL

Vicente Almenara

De Bambi a Cándido

Las democracias «mueren», como sostienen Daniel Ziblatt y Steven Levitsky, y también «se acaban», según David Runciman. Yo creo que nada se crea ni se destruye, todo se transforma, y aquí me acojo al químico Antoine de Lavoisier. Pero tampoco podemos extralimitarnos, eso se lo dejamos a la secretaria de Estado de Igualdad, a la que le entra la risa, y en público, cuando se le habla de la disminución de condenas, e incluso la puesta en libertad, de los agresores sexuales. La chica se llama Ángela Rodríguez, y la apodan PAM, me da miedo saber por qué esas tres letras si se toma a chanza la violencia de esos canallas. Hay más bellacos, sin duda, como los golpistas de Brasil que han irrumpido en las instituciones democráticas, qué flaco favor le han hecho a su país y qué gran regalo a la izquierda antidemocrática latinoamericana, serán burros…, como los trumpistas que asaltaron el Capitolio, que le dieron munición a sus contrarios mientras violaban la soberanía popular, parece como si estuvieran pagados por aquellos a los que atacaban.

Aunque esto de liberar asesinos y violadores ya es tradición. Bambi destacó a un juez afín, Luis López Guerra, en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y consiguió la derogación de la mal llamada «doctrina Parot» en respuesta a un recurso de la sanguinaria Inés del Río Prada. La puesta en libertad de la malvada fue seguida de decenas de presos de la banda, violadores y otros y asesinos. Nada nuevo bajo el sol.

Mientras, la Ley de Información Clasificada, criticada crudamente por el Consejo Fiscal, permite a las comunidades autónomas con policía propia ocultar al Estado información de relevancia, es otro pago del IBI a los chicos del otro golpe, igual de abyectos.

Pero lo importante, no nos olvidemos, es que ya está Cándido Conde-Pumpido al frente del Tribunal Constitucional, después de que los cuatro magistrados conservadores votaran a la malagueña, y nunca bien ponderada, María Luisa Balaguer, que ya es tener ganas, también socialista, of course. «El vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino», dijo hace años el nada cándido nuevo presidente del tribunal de garantías español, cuando Bambi negociaba con ETA. No sabía lo que vendría después, claro. Pero los McCarthy de izquierdas están contentos y el PP atiborradito de ansiolíticos.

Es cierto que nadie en el partido con mayúsculas ha dicho ni mú acerca de la imagen de Carmen Calvo, sentada en su escaño tras abstenerse en la estragante ley trans. Pero Sánchez es muy pillo y le ha dado a la Montero dos leyes malas, esta y la de Garantía Integral de Libertad Sexual. Otras, más vestiditas, se las reserva. Y es que desde el 15-M del 2011 al 28-M de 2023 han pasado muchas cosas, y las que veremos, morena.

Lo comentamos en Le Bistroman de El Corte Inglés de Marbella -por cierto, no progresa adecuadamente-. ¿Y de la guerra qué?, nos preguntamos, porque las tertulias se dividen en dos, las que hablan de la guerra y las que no, ya se pueden imaginar quienes las integran, en las primeras los hay (pocos) que saben de lo que hablan, en las segundas todo el mundo sabe de todo, hasta de los secretos que Bárbara Rey quiere hacer públicos. Alguien deriva entonces por los pogromos en Ucrania, en la Rusia de la Revolución y hasta en la España de los siglos XIV y XV, qué línea, tan lejos, tan cerca. Y Biden, que se llevó cuando vicepresidente papeles clasificados a un despacho privado y a su casa, como Trump, ¿pero no eran distintos?, ¿en qué quedamos? Cambio de rumbo en Puerto Banús y ella chequea a algunos conocidos faltos de fibra moral y coraje y de los que oímos «nosotros no podemos hacer nada» y otras coartadas, cuando solo con que dijeran en público lo que dicen en privado sería mucho. Pero no se les puede pedir tanto, y hay tantos, mira a tu alrededor, ¿cuántos cuentas? Benjamín Prado, en un aforismo, dijo que los miedos se tienen y las cobardías se eligen. Y Alfonsina Storni aquello de

Así, como jugando, te acerqué el corazón

hace ya mucho tiempo, en una primavera...

pero tú, indiferente, pasaste por mi vera...

hace ya mucho tiempo.

Sabio de toda cosa, no sabías acaso

ese juego de niña que cubría discreto

con risas inocentes el tremendo secreto,

sabio de toda cosa...

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