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Joaquín Rábago

Un exasesor militar de Merkel critica por «belicista» a la ministra de Exteriores

Annalena Baerbock.

No es habitual escuchar estos días a un general alemán criticar tan abiertamente la estrategia alemana en relación con Ucrania y muy concretamente también por «belicista» a la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock.

«Sin un concepto estratégico claro, el envío de armas a Ucrania es militarismo puro», afirma el general retirado Erich Vad, que fue el más estrecho asesor militar de la canciller cristianodemócrata Angela Merkel hasta su salida del Gobierno (1).

«Tenemos una situación de empate en el terreno militar que no se puede resolver», afirma el militar, quien dice coincidir en ese punto con el jefe del Estado mayor conjunto de EEUU, Mark Milley.

Para Vad, como también insinuó en su momento Milley, la única salida es el inicio de negociaciones entre Washington y Moscú: lo demás son «pérdidas inútiles de vidas humanas».

Lo que sucede en Ucrania, afirma Vad, es una «guerra de desgaste» en la que ha habido ya cerca de 200.000 muertos y heridos por ambos bandos, a los que hay que sumar otros 50.000 fallecidos entre la población civil.

El paralelo con lo ocurrido en la Primera Guerra Mundial es, según afirma, muy apropiado: en Verdún hubo también una batalla de puro desgaste en la que murieron cerca de un millón de jóvenes franceses y alemanes por culpa de la negativa a negociar.

Para el ex asesor de la cancillería federal alemana, la política que desarrolla desde el ministerio de Exteriores su actual titular, Annalena Baerbock, del partido de los Verdes, pone su foco en las armas en lugar de en la diplomacia, que debería ser, sin embargo, tarea de ese departamento.

«Me alegro de que haya una ministra de Exteriores, pero no basta, critica Vad, con recurrir a una retórica belicista y darse un paseo con casco y chaleco antibalas por Kiev o el Donbas», como ha hecho Baerbock.

«No entiendo la transformación de los Verdes de un partido pacifista en uno belicista», confiesa el general, que dice no conocer a ningún verde que haya hecho el servicio militar, por lo que resulta preocupante su actual influencia política.

El militar retirado, a quien se ve en muchas fotos acompañando a la ex canciller Merkel, afirma que la mayoría de los alemanes es contraria, según los sondeos, al continuo envío de armas a Ucrania, pero esto es algo, dice, de lo que apenas se informa: «No hay un debate abierto, lo cual es muy preocupante».

Según Vad, si él fuera ahora mismo asesor del canciller socialdemócrata Olaf Scholz, le aconsejaría que intentase influir en «nuestro más importante aliado, que es EEUU» porque la solución del conflicto está entre Washington y Moscú.

El militar jubilado no cree que pueda cambiar mucho las cosas el envío a Ucrania de cien blindados Marder y otros cien Leopard 2 porque el Kremlin puede llamar hasta a dos millones de reservistas y es además una potencia nuclear: «La más poderosa del mundo».

Pero esto, critica, es algo que «no parece entrarles en la mollera a políticos y periodistas» de su país.

Según Vad, la de Ucrania se ha descrito como una guerra «por la libertad y la integridad territorial, lo cual es cierto, pero no toda la verdad: es al mismo tiempo una guerra por procuración entre EEUU y Rusia, en la que están en juego intereses geopolíticos en la región del mar Negro».

Y esta región, agrega, es para los rusos y la flota que tienen allí lo que es el Caribe y la región panameña para Estados Unidos o el mar de la China Meridional para Pekín.

Y si Rusia se viese obligada a retirarse del mar Negro y tuviese que abandonar el escenario mundial, no dudaría su presidente, Vladimir Putin, en utilizar el arma nuclear, explica Vad a guisa de advertencia.

(1) Declaraciones a la revista feminista alemana «Emma»

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