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Jordi Cánovas

MÁLAGA DE UN VISTAZO

Jordi Cánovas

Temporadas

Y es que, aunque todo siempre parece igual, cuando uno mira atrás nada se parece a lo de antes

A medida que pasan los años va costando más seguir el hilo de tu propia historia. Se ha cambiado ya demasiadas veces de trama, de roles, de personajes y coprotagonistas y uno no sabe bien la historia de quién contar, ni siquiera quién cuenta la historia. La vida se parece más a una serie que a una película y cada temporada no sólo cambia la temática, también el género y la producción y el director no se parece al de antes siendo por fuerza el mismo. Hay gente que se queda atrapada durante algún tiempo en una trama que ya no transcurre, añorando a un reparto que ya no actúa en el mismo escenario porque cambiaron de personajes, de obra o de teatro. Y se van perdiendo por el camino amores, amistades, familia y recuerdos sin los que se hace complicado interpretar el papel de antes, de siempre. Igual que también hay gente que no experimenta cambio alguno, gente a la que solo le cambia lo externo, pero logra mantener el desarrollo de su historia sin interrupción alguna hasta el punto final. Pero son pocos, cada vez menos.

Hay personas que viven con tanta intensidad una parte de su vida que todo lo que sigue les parece tiempo de descuento. Nuevos actores que no saben envejecer, cantantes que no superan sus primeros éxitos, futbolistas regateados por los años que se resisten a sentarse en el banquillo, expresidentes que quieren seguir mandando, exparejas que no entienden el prefijo. Y es que, aunque todo siempre parece igual, cuando uno mira atrás nada se parece a lo de antes. Ni siquiera el frío, el invierno, el mismo enero, la ciudad en la que nacimos o el recuerdo de cuándo éramos niños. A veces pasa eso y nos tenemos que dar de repente cuenta de que el puzle no consta de una sola pieza volviéndolo todo un rompecabezas.

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