MÁLAGA SOLIDARIA

Un bootcamp para el aprendizaje tecnológico y el empoderamiento

Este grupo de mujeres está viviendo en primera persona la transformación que significa dicho compromiso

PC portátil

PC portátil / AUTOCONTROL

Sierri Pérez Sánchez

Por un momento voy a ser la voz de todas las ‘femcoders Málaga’, mujeres con circunstancias diferentes, de distintos lugares de procedencia, entre 20 y 55 años, distintas profesiones y niveles educativos y una forma diversa de afrontar la vida que nos tocó en la ruleta de los destinos. ¿Saben qué? Todas las etiquetas se cayeron en el momento que nos conocimos, en el bootcamp tecnológico F5 de la Asociación Arrabal-AID donde afrontamos un reto muy grande: convertirnos en programadoras y diseñadoras de entornos web. Aunque el ‘Síndrome de la Impostora’ ha decidido hacer la formación con nosotras, no hemos dudado ni un instante en poner delante nuestras capacidades: creatividad, tenacidad, inteligencia, intuición, compromiso, solidaridad y liderazgo horizontal entre otras, pero sobre todo, amor propio y compartido.

Este proceso de aprendizaje y todo lo que estamos viviendo alrededor quiero compararlo aquí con la magia, desgranando algunos de los ingredientes necesarios para realizar esta alquimia:

JM y Celia: Siempre he pensado que las profesiones deben ser vocacionales y puedo decir que tenemos la gran suerte de tenerlos como docentes. Él y ella dan sentido a la formación porque en el proceso no sólo ponen sus conocimientos, que son bastantes, también es un constante amor hacía nosotras el que recibimos. A través de la metodología Simplon.co trabajamos nuestra paciencia, insistencia, inclusión en nuestros proyectos y, sobre todo, la motivación y ganas. Tenemos clases, pero nuestra formación no se basa solo en escuchar sino también en hacer, trabajando sobre proyectos. Buscamos información sin cesar, apoyándonos las unas a las otras y adquirimos conocimientos que ofrecer después a nuestras compañeras, píldoras de otras herramientas que completan el proceso formativo. JM y Celia están siempre presentes, teniendo muy claro quiénes somos y como deben de acompañarnos. Junto a ellos quiero mencionar también a Guillaume Thureau, director de Somos F5, por ser consciente de cómo el mundo tecnológico no ha tenido muy presente a las mujeres, poniendo su granito de arena en acabar con la brecha digital de género en el ámbito digital.

Otro elemento fundamental es la acogida que ofrece todo el equipo de la Asociación Arrabal-AID y, sobre todo, la cercanía y el cariño de Montse y Anabel. En estos procesos formativos suele haber un desgaste emocional muy importante, por lo que ellas nos aportan las herramientas necesarias para activar nuestra inteligencia emocional, convirtiéndose en un pilar fundamental para que seamos conscientes de nuestras capacidades y fortalezas, un acompañamiento real que siempre les agradeceremos.

Dejé para el final una sustancia fundamental para que tome cuerpo y sea una realidad esta formación intensiva en desarrollo web fullstack para mujeres desempleadas, el apoyo de las administraciones como la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, que respalda esta iniciativa a través del Programa de apoyo a las mujeres en los ámbitos rural y urbano que cuenta con fondos europeos Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

La consagración de Málaga como lugar idóneo para muchas empresas tecnológicas es consecuencia de años de trabajo en nuestra ciudad y siendo conscientes que no hay posibilidad de innovación y desarrollo sin compromiso social. Así, resulta esencial que el conjunto de las administraciones públicas tome consciencia de su capacidad de servicio para el bien común. Este grupo de mujeres está viviendo en primera persona la transformación que significa dicho compromiso, de ahí la necesidad de consolidar propuestas innovadoras, reforzándolas y ampliándolas incorporando a organizaciones de calado como es el caso aquí de Fundación la Caixa que aporta visión social y empresarial para multiplicar su impacto y pilotando un barco al que se van sumando otras compañías tecnológicas colaboradoras, como es el caso de Accenture, que estos días nos acogía en su casa para dar los mejor de sí: su experiencia y su equipo de profesionales.

Solo me queda agradecer toda esa suma de esfuerzos y voluntades y despedirme tomando prestado el grito de Elena: ¡‘femcoders Málaga’, vamos!

Sierri Pérez Sánchez es participante en el proyecto de la Asociación Arrabal-Factoría F5