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Opinión | Notas de domingo

Málaga

Aprendiendo a mirar

Raquel Welch.

Raquel Welch. / L. O.

Lunes. He perdido las gafas. No sé cuántas veces en mi vida podría haber escrito esta frase. Creo que están en un restaurante en el que hace unos días nos desmañamos un poco, nos demoramos, echamos la tarde y hasta compré Lotería. No lo hago nunca. Comprar Lotería. Tendría que volver esta tarde a preguntar si mis gafas están allí. O tal vez vaya mañana. O a lo mejor no me las dejé en ese sitio. También podría telefonear. Más tarde. Tengo unas viejas Rayban que pueden hoy hacerme el avío o apaño. Amaya me dice que esas gafas están desconchadas y feas. Tengo que sacarlas de extranjis en un bolsillo. Salgo a la calle. El día está muy nublado.

Martes. Tamames es un género del columnismo. Colecciono columnas periodísticas que hablen de Tamames. Hazte un Tamames, mete el Tamames en la página siete. Qué bueno el Tamames que he leído hoy en el periódico. Y en ese plan. Hoy se publica en este diario la reseña que escribí sobre ‘Los otros feriantes’ de Álvaro Cunqueiro. Cuando leo el texto se me viene a la cabeza la palabra druida. No la he empleado. Otros autores a los que les he leído textos sobre Cunqueiro, sí. Debería haberlo hecho. O no. Volver a los textos ya publicados como forma de tortura. Ceno endivias.

Miércoles. Los cafés conspiratorios, ay, los cafés conspiratorios. Información que se da y se recibe, nombres que salen en la conversación, la alegría del cotilleo. Rajar de los contemporáneos. El café es en sitio céntrico, pasan conocidos, dice uno: ahí, ahí, dando que hablar. Vuelvo a la redacción, que está animada y en la que hay corrillos. Las primicias tienen un poder terapéutico, euforizante, hacen equipo. En esta redacción al menos. El almuerzo es en El Mentidero, delicioso nombre, que va muy bien con el día. Almejas y arroz con bogavante. Jose Antonio Sau tiene novela y Juan Gaitán inicia una gira de bolos por los ateneos andaluces, que preside. Me alegra también su ilusión por la dramaturgia, el teatro, género en el que se estrenó con éxito en Medina Azahara. Lo suyo es que la tarde se meta en whisky, pero a una hora extrañamente temprana, como gente de bien, está uno en casa trabajando. Un día eres joven y al siguiente eres previsor y tienes siempre manzanas en casa. A la noche, ‘Cielo’, libro del legendario periodista y poeta Javier Lostalé (Vandalia): «Que tu mirada vaya siempre más allá, como si estuvieras ya dentro de lo mirado». Insomnio moderado.

Jueves. La sala de espera de una clínica dental infantil. Ahí se arrepiente uno de todos sus pecados, vuelve a la fe religiosa, implora que no haya dolor. Pero Rafa es valiente. Ser niño es soñar con galletas.

Viernes. Día libre. Se echa uno a andar por inspeccionar la ciudad, silbando casi, con el fin de semana a las puertas. El mercado está animado y el Centro está tomado por los turistas. No termina uno de dominar la inquietud de tener poco que hacer una mañana de día laborable. Entro en la librería Luces y me tienta Aramburu y también uno de Eslava Galán, que no sabe uno de dónde saca este hombre tiempo para tantos libros que escribe. Seguramente porque escribe en lugar de estar paseando pensando en que tendría que estar escribiendo. Se me ocurre un relato en el que un señor queda atrapado una noche en una librería y los personajes de los libros toman vida. Azaña se pondría a bailar con Raquel Welch y Sancho Panza preguntaría a Martín Marco, de La Colmena, que aquí cuando se cena. Me saca de mis pensamientos un telefonazo. El mensajero siempre llama dos veces.

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