Notas de domingo

Me enrolaría en los sabandeños

Los Sabandeños, durante un concierto en el auditorio de Los Jameos del Agua.

Los Sabandeños, durante un concierto en el auditorio de Los Jameos del Agua. / La Provincia

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Lunes. Radio con Jesús Vigorra en Canal Sur. También Javier Caraballo y África Mateos. Hablamos de Doñana aún ignorantes del bofetón de la UE al proyecto de la Junta para legalizar pozos en la corona norte del parque natural. Vaya temita para empezar la semana. Vigorra tiene la amabilidad de recomendar mi libro ‘Sorpresa en mayo’, que acaba de llegar a las librerías. Hago la broma: he escrito una historia erótica porque salgo calentito de las tertulias políticas.

Entro en casa tempranísimo y, oh, sorpresa: hay palmera de chocolate. Esto aminora la acidez del lunes y le quita hierro a lo que pueda venir. Friego unos vasos. Cuelgo unas camisas. Más que nada para consignarlo aquí. Para que si alguien en un futuro lee estos dietarios pueda opinar que soy un hombre polifacético.

Martes. Desayuno en la cafetería El jardín, junto a la Catedral. Me entretengo mirando el paisaje, el turisteo y a los oficinistas. Leo algunas crónicas sobre la Feria de Sevilla, mucho calor, mucha gente, algo de agobio en las casetas, famosos que pululan, políticos con impostadas ganas de pasarlo bien. Yo creo que el verbo pulular se hizo para los famosos pero también para los anónimos como yo, que decido pulular un poco más por la ciudad en busca de asunto para el artículo. Veo pasar a un fotógrafo de la competencia, seguramente a la caza de una imagen que resuma el día. Podría ofrecerme: hombre maduro desayunando productos de la tierra dilatando la realización de obligaciones. Veo también a Dani Carnero, cocinero en forma, chef exitoso en Kaleja. Tal vez venga del mercado de examinar boquerones, pasar revista a las cigalas, saludar a las sardinas o dialogar con los percebes. Los artistas son así.

Miércoles. Daniel Ortiz Entrambasaguas, cineasta, poeta, que ha comenzado a escribir en este periódico, estrena Cuarzo, un documental que da voz y pone rostro a los abusos de los que no se habla. Noemí, María y Antonio cuentan a la cámara las agresiones que sufrieron en su infancia por parte de familiares, que suponen el 85% de los casos de pederastia. Llenazo en el Centro Cultural Provincial de Ollerías.

Jueves. El poeta del régimen se alimenta de verduras.

Viernes. Con la carcajada, casi espurreo el café cuando abro las redes y leo a Ignacio Peyró: «A mí escribir me encanta, pero imaginaos haber sido miembro de Los Sabandeños». Hoy se inaugura la Feria del Libro y pienso en el acto de la escritura, en la literatura, en los autores, en el por qué escribir. Pienso también en lo bien que me iría tener pan para desayunar. Leo una entrevista con Carme Chaparro en la que dice que «El periodismo es más necesario que nunca», lo cual queda estupendo en un titular pero me parece, aun estando de acuerdo, que es como decir que nos hacen mucha falta las nubes. El caso es que ser letraherido da mucha hambre, así que en el Refectorium, hoy a tope, la ensaladilla rusa me sabe tan bien como un buen libro. Con perdón. A la tarde, garbeo por la Feria. Está Agustín Rivera firmando ejemplares de ‘Hiroshima’, testimonio de los últimos supervivientes (editorial Kailas). Curioseo y zascandileo, pululo, saludo y compro. De vuelta a casa termino de trabajar. A la noche vemos Los pacientes del doctor García, serie basada en el libro de Almudena Grandes. Está muy bien ambientada, es amena, enseña sobre ese tiempo y posee un buen elenco. Le han metido frecuentes escenas de fornicio que a veces son un aliciente y otras veces distraen de la historia principal. Vaya si distraen. De madrugada, algo insomne, antes de que se me asomen al lecho los temores y fantasmas, vuelvo a darle vueltas a lo de la escritura. Aunque tengo que madrugar. El sábado viene cargado. Aunque yo me enrolaría en Los Sabandeños.

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