Memoria en Verde y Morado

En buenas manos

Toni Bové, fisio histórico del Bar

Toni Bové, fisio histórico del Bar / L. O.

Juanma Rodríguez

Juanma Rodríguez

Dolor. Fatiga. Pequeñas molestias y lesiones. Pulsaciones al máximo y marcadores igualados. Tiempo de play off. Todas las miradas fijas sobre las estrellas de cada equipo. El esfuerzo no se negocia, no hay lugar al error, una mala tarde se paga con la derrota.

Partidos sin descanso que llevan al límite a sus protagonistas. Maratonianas jornadas de los entrenadores a la búsqueda de la clave que les permita minimizar errores ganándole la partida táctica a sus homólogos. Con la adrenalina a tope, los jugadores se preocupan por dormir cada noche y así poder controlar sus emociones y mejorar el descanso. Su recuperación mental y física es esencial a la hora de afrontar un nuevo duelo en el breve plazo de 48 horas. Y ahí es donde juega un papel básico el equipo de profesionales dedicados al cuidado de los baloncestistas. Preparados las 24 horas del día con el fin de mantener a los deportistas en las mejores condiciones de cara a la competición. Rodeados de vendas, cremas y toda clase de ungüentos, las camillas de los fisioterapeutas son un lugar especial. Un espacio íntimo y privado donde los jugadores reciben cuidados y masajes en su cuerpo mientras aprovechan para liberar sus tensiones emocionales.

En el Barça, durante más de tres décadas, esa tarea recayó en Toni Bové, pionero y maestro de la fisioterapia. Toni Bové llegó al conjunto azulgrana en 1982. Un baloncesto en proceso de profesionalización, donde la figura de Bové se convirtió en fundamental. Intachable profesional por su buen hacer y trato humano, Toni siempre fue un adelantado a su época, un innovador nato.

Bové acompañó al Barça en cada uno de sus entrenamientos, viajes a todos los confines del continente europeo y no faltó a ningún partido. Su labor antes y después de los encuentros permitía tener a los jugadores perfectamente preparados.

Quienes lo conocen destacan que es un tipo muy querido, abierto a la vez que discreto, de valía profesional intachable y con una identificación máxima con el club culé. Siempre vinculado a la sección de baloncesto del FC Barcelona, Toni participó en varios Juegos Olímpicos como enfermero y fisioterapeuta del Comité Olímpico Español, coordinando la función de sus compañeros y compañeras de las distintas disciplinas deportivas. Además, en el Barça dejó como legado el Área de Rendimiento Deportivo, un equipo multidisciplinar que busca la mejor atención al deportista desde diferentes ámbitos del cuidado personal (alimentación, medicina o psicología, entre ellas).

Por sus manos y su camilla han pasado cientos de jugadores con dolencias múltiples, otros tantos con lesiones que requerían cuidados especiales o unos pocos que simplemente necesitaban soltar la musculatura y también la lengua despotricando un poco sobre el entrenador o directivo de turno.

Como gran profesional, Toni siempre ha guardado el «secreto de confesión» con la discreción, empatía y positividad por bandera. Muchas fueron las horas que Bové estuvo trabajando con las castigadas rodillas de Audie Norris o la maltrecha espalda del gigante Roberto Dueñas, dos jugadores que requerían de una atención diaria continuada.

Más allá de todos los títulos conseguidos (casi 60 triunfos en competiciones domésticas e internacionales a lo largo de sus más de 30 años como integrante del primer equipo blaugrana), Toni Bové es una figura que ha conseguido trascender su función. Innovador e inquieto en la investigación, Bové viajaba con frecuencia a USA para conocer de primera mano las últimas novedades. Los jugadores del Barça siempre eran los primeros en disponer del material más moderno, como nuevos tipos de bolsas de hielo, que contribuyen a una mejor y más rápida recuperación. Además, su actitud pedagógica y de liderazgo le llevó a convertirse en una eminencia para todos los fisios del baloncesto nacional así como en una figura de reconocido prestigio en otras disciplinas deportivas, como la Maratón de Barcelona o del equipo nacional de Hockey Hierba.

Con la perspectiva que nos ofrece el tiempo y viendo su longeva y fructífera trayectoria profesional, podemos comprender la relevancia de la función realizada por Toni Bové. De perfil bajo, escondido tras un frondoso bigote que abandonó hace algunos años, la figura de Bové era un clásico del banquillo azulgrana, en los tiempos en que las plantillas eran más cortas y no había tantos profesionales alrededor del baloncesto.

Toni marcó una época, facilitando la transición de los cuidados del deportista hacia una prevención más integral. El designio del Barça estuvo en buenas manos. Como bien lo describió Juanito de la Cruz, Toni Bové es «un auténtico fenómeno».