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Opinión | Málaga solidaria

La actitud para mejorar la empleabilidad

Cuando en febrero de 2014 Rusia, saltándose todos los tratados internacionales, se anexionaba la península de Crimea, Anna, quien vivía en Ucrania con su marido y su hijo, tuvo muy claro el camino a seguir: «Nos tenemos que ir de Ucrania porque esto no va a parar aquí...»; su marido no estaba tan seguro, pero el tiempo le dio la razón a Anna, que consiguió convencer a la familia para marcharse. Así, en 2016 dejaba su país para buscar un futuro y una seguridad que veía amenazada y aterrizaba en Málaga para emprender una nueva vida.

Después de una primera etapa en España muy marcada por la barrera idiomática, y por una compleja adaptación a unas nuevas costumbres y forma de vida, Anna consigue sus primeros trabajos y realiza algunos cursos para capacitarse lo mejor posible de cara a su futuro laboral.

Y así llega un día a la Asociación Arrabal-AID, interesada en formar parte del itinerario de atención al cliente y comercio del programa Rumbo al Cambio, cofinanciado por la Fundación Incyde de las Cámaras de Comercio y por el Fondo Social Europeo que cuenta con prácticas en empresa, una fórmula para mejorar y adquirir habilidades y capacidades necesarias para su desarrollo personal y profesional así como las competencias emprendedoras para sentar las bases de su idea de negocio. Para ella, el periodo de prácticas en una empresa suponía una gran oportunidad de aprendizaje, para que la empresa donde recalara viese sus ganas y su actitud de luchar y salir adelante por ella y por los suyos.

Como docente de Rumbo al Cambio, un programa muy enfocado a la inserción sociolaboral, uno de los primeros aspectos en el que me fijo especialmente es la actitud de cada participante, que se convierte en un factor determinante para conseguir el éxito profesional entre quienes participan en estos itinerarios de formación. En Anna, esa actitud estaba presente desde el primer día, lo que también pudo comprobar Loli, la encargada del establecimiento C&A responsable de las prácticas de Anna, que valoró su disposición hasta tal punto de contratar a Anna inmediatamente después de terminar sus prácticas en la tienda. «Anna tenía esa actitud positiva, esas ganas, sabe cuándo hay que preguntar, es amable en el trato y tiene mucha autonomía; todos los conocimientos que ella posee los ha podido desarrollar en la tienda con los clientes. Hemos tenido muchas más personas de prácticas, pero Anna ha destacado por esa actitud positiva».

La adquisición de nuevos conocimientos es esencial en todo curso o programa de capacitación en el que se participe. No obstante, desde la Asociación Arrabal-AID intentamos reforzar e incluso diría contagiar a nuestro alumnado en la importancia fundamental de manejar las conocidas como habilidades blandas o soft-skills, a veces mucho más importante que los propios contenidos aprendidos. Nos referimos a aspectos clave como puntualidad, orden, actitud positiva, autonomía e independencia, resolución de conflictos y muchas otras que van a determinar la empleabilidad de cada persona. Y como en el caso de Anna, cuando conseguimos esa implicación, que se refleja después en una inserción laboral, cuando ayudamos a lograr mayor estabilidad a una persona que lo necesita de verdad, nuestra satisfacción personal es indescriptible.

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