La Opinión de Málaga

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Vicente Almenara

LA SEÑAL

Vicente Almenara

Ponte en la diana

Los linchamientos sociales salen a más de uno diario y, además, por arte I+D+i. Es el caso, por ejemplo, de la pareja de la presidenta italiana, Meloni, que es periodista. Decir que si se evita emborracharse, «tal vez» se eviten problemas, lo que es muy sensato, se convierte en una barbaridad y solo unos pocos se atreven a denunciar el falaz escándalo. ¿Quién es el Gran Inquisidor qué decide a quién quemar? Por supuesto, que ir con una mano atada a la espalda provoca más indefensión que tener las dos manos libres. No es más que el muy popular «quiero llegar a casa sola y borracha» con música de Sisí. El único problema es que la calle está como está. Mira esa joven de Cherburgo, Francia, que se encuentra en coma inducido tras haber sido violada, apaleada y empalada en su propia casa con una escoba por Oumar N., que solo había sido condenado cinco veces, aunque detenido muchas más. Aquí, entre los Pirineos y Ceuta y Melilla, te lo dicen claro los sindicatos de policías nacionales, locales y guardias civiles, los atentados a agentes de la autoridad han crecido un 16 por ciento después de la pandemia, y es que con sanciones mínimas muchos se envalentonan y crece la impunidad, más allá del eco en las redes sociales, que también mola a los bárbaros y que anima a más rebeldes sin causa.

Otro asunto, que es el mismo, es qué hacer con un hombre al que la Justicia absuelve después de que las hordas hayan bailado sobre él. Es el caso del actor Kevin Spacey, ganador de dos Oscar, absuelto ahora tras un juicio por acoso sexual. Fue apartado del cine y del teatro como si tuviera la peste negra, y antes de que se hubiera presentado una sola acusación ante un tribunal. Pero los listos iban por delante de la presunción de inocencia, a ellos no les valen los artificios burgueses, qué puñetas. Hoy, Spacey no tiene ni para pagar a sus abogados, y como no le acompañe la suerte con el cine independiente que se despida de la gran pantalla. La única forma de no saber estas cosas es no querer saberlas.

Hablamos también en el almuerzo de que un juzgado de la Audiencia Nacional desestimó la petición de Vox de suspender un festival punk que se anunciaba mediante un cartel en el que Abascal aparecía con un charco rojo en su nuca, aunque se vigilaría el desarrollo del acto. Es otra diana, las hubo ayer y las hay hoy, país de círculos concéntricos. Pero una cosa está clara, solo lees lo que te reafirma en lo que ya crees, con otras cosas tardas más en hacer la digestión. Así, Rubiales viene de una sonda pérdida en la inmensidad del sanchismo, y es que su padre fue alcalde socialista de Motril y también procesado por los EREs, que si no desmerecería. El terremoto de después, ya no sé si es tectónico o testosterónico.

Estamos en la Fonda El Postillón, en Alhaurín el Grande, atendidos por una esbelta letona. Resultaron magníficas las viandas, los caldos y hasta el viento que se levantó. Allí abordamos el motín del Río Tajo, en el que la Guardia Civil tuvo que disparar al aire para salvar el cutis de aquellos a los que acababa de rescatar en aguas mauritanas. Estas cosas no pasan en España, pasan otras, pero se bypasa y ya está. Fíjate que Naciones Unidas nos da un año para investigar a fondo la tragedia de Melilla…, pero ¿quiénes son esos chicos de Nueva York con las corbatas más caras de los aeropuertos de todo el mundo para dar plazos a nadie? Ahora mismo España va a molestar a Marruecos por la cuenta de los muertos, sí. Pero lo que animó la sobremesa fue, sin duda, que el Vaticano se ha visto forzado a rebajar la enésima improvisación de Bergoglio, después de que este exaltara la herencia de Pedro el Grande y Catalina II, con el previsible gran cabreo de Ucrania. Si no fuera por estas rachas de humor… y porque Málaga se queda sosegada y más bella cuando termina la Feria y los políticos se van de vacaciones, no sé… Vicente Aleixandre habría traído estos versos:

Vinieras y te fueras dulcemente,

de otro camino a otro camino.

Verte, y ya otra vez no verte.

Pasar por un puente a otro puente.

-El pie breve, la luz vencida alegre-.

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