Viento fresco

Los grifos no lloran

Hay un algo desesperante y melancólico en este diabólico y exasperante no llover

Lluvia en Málaga

Lluvia en Málaga / Gregorio Marrero

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Más de 200.000 malagueños sufren ya algún tipo de restricción de agua a diario. Decía Churchill que democracia es que llamen a la puerta de tu casa de madrugada y sea el lechero. Podríamos decir que bienestar, salud y e incluso democracia es abrir el grifo y que salga agua. Pero no llueve. Nadie hace conducciones para evitar fugas pero sí anuncios de que las harán. Nadie hace las desaladoras ni las licita ni se construyen pantanos y ni Dios ha tenido previsión. Para colmo vuelve a usarse el término «pertinaz» para hablar de la sequía. Pertinaz era lo que decía Franco, con su voz atiplada de no haber roto un plato pese a haber ordenado fusilar a tanta gente. Lo decía en sus discursos y en el Nodo, que era un noticiario que se proyectaba obligatoriamente en los cines antes de la película. «Pertinaz sequía». Una y otra vez. Visitando pantanos. Había más pantanos que habichuelas en algunas décadas de aquella España. Llegó la Transición y llovieron siglas de partidos políticos pero se desterró ese término, pertinaz, por rancio y franquista. Pero, salvo perder dinero, todo se olvida. Así que ha vuelto. Pertinaz.

El parte meteorológico anuncia lluvias, quizás para el día 6, pero las necesitamos abundantes y copiosas, con furia incluso. No lloran las nubes y las cosechas se nos mueren. Que vengan ya goterones que barran adjetivos ñoños, desánimos, malos humores y contaminación; que rieguen campos y acequías, plantaciones y pantanos, presas y aljibes. Recen lo que sepan. Todo ayuda. Lluvias el seis de diciembre tal vez, lluvias constitucionalistas, no lluvias indepes o nacionalistas, lluvias en día de fiesta, el aperitivo pasado por agua, bendito inconveniente.

No llueve sobre mojado pese a que estamos hartos y tenemos a los paraguas en el desempleo y ya sin subsidio. Hay un no sé qué de maldición y desesperanza en todo este no llover. Tan prolongado. Tan pertinaz, sí. Por desgracia. Lloramos todos menos los grifos.

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