MÁLAGA DE UN VISTAZO

La Farola o la conciencia de la amenaza

La luz de nuestro BIC se vislumbra plomiza en la ensenada frente a tanto desconcierto y desazón padecidos

La Farola, Bien de Interés Cultural

La Farola, Bien de Interés Cultural / Álex Zea

Ignacio Hernández

Ignacio Hernández

En su paseo, La Farola contempla hoy azorada y abstraída por su destino la inauguración del nuevo Centro de Ciberseguridad que Google ha arraigado en Málaga. Es el tercero en Europa, tras los ya existentes en Múnich y Dublín; sin embargo, la multinacional subraya que éste será «el más importante del continente». La ciberseguridad es la protección de la tecnología de la información y de los datos que se comparten de manera electrónica; esto es, la que nos preserva de ataques maliciosos en lo PCs, portátiles, servidores, redes, etc. Pero va mucho más allá, se constituye en las herramientas defensivas de la privacidad, seguridad personal, de las organizaciones y por ende de nuestra economía; estos embates malintencionados ponen en peligro al género humano por medio de los dispositivos informáticos de los cuales dependemos ineludiblemente de manera terminante.

Google en Málaga supone elevar la ciudad al cenit como territorio tecnológico de primer orden además de haber tenido un efecto llamada de otras compañías internacionales –Vodafone, Capgemini, NTT Data, Quantexa- que suponen el fortalecimiento de esta urbe en una posición preferente de categoría global. Una buena nueva que nos alegra a todos quienes vamos a ser testigos singulares de este encuentro con el futuro. Aun así, debo realizar una pregunta ¿Qué ocurre con la salvaguarda y sensibilización con nuestro pasado? La antigua sede del Gobierno Militar, desde su terraza reformada, consulta a la bahía -a su horizonte- y a La Farola sobre su angustioso devenir. La dama de la noche y el paisaje le responden: la sinrazón especulativa de unos pocos suele preceder a la calamidad de la mayoría en esta ciudad milenaria. Entretanto, la luz de nuestro BIC se vislumbra plomiza en la ensenada frente a tanto desconcierto y desazón padecidos y con sus señales nos advierte: la conciencia de la amenaza es ya la mitad de la salvación. Escúchenla.