Viento fresco

Acto inútil

He comprado una agenda en papel. Y ya me siento un rebelde con causa

He comprado una agenda en papel. Y ya me siento un rebelde con causa.

He comprado una agenda en papel. Y ya me siento un rebelde con causa. / L. O.

Jose María de Loma

Jose María de Loma

He comprado una pequeña agenda en papel. Un acto de rebeldía. Un acto inútil. No me sirve para nada, teniendo el móvil, donde ya uno lo apunta, fotografía o graba todo. La agenda es pequeña, ya lo he dicho, azul, no muy gruesa y con una páginas en blanco, otras destinadas a apuntar números de teléfonos y otras a modo de almanaque. Nada más comprarla he escrito una frase en una de sus páginas. Con ese placer que da estrenar, romper lo inmaculado, garabatear en la nada. El destino de la agenda es ser olvidada en cualquier sitio. Tarde o temprano. Olvidada incluso en casa. En una estantería donde conviva con agendas que vivieron su gloria en tiempo analógico. Unas agendas que las abres y te dicen algo de ti mismo y de tu pasado, de los telefónos que un día supiste de memoria y que ahora no te dicen nada. Quién los marcará ahora.

Para darle utilidad a la agenda recién comprada, se me ocurre apuntar la lista de la compra, pese a que solo necesito salchichón, ánimos, desodorante y mandarinas. La agenda cabe en el bolsillo, lo cual es un plus, sobre todo para ella, ya que se aminora el riesgo de pérdida. Hay un cielo de las agendas, cuando las agendas mueren y van a ese cielo, cruzan y mezclan los destinos, citas, teléfonos, apuntes y garabatos de todos sus dueños. Es un caos ordenado.

Una vez declaré en una entrevista que siempre llevo una agenda o libreta pequeña en el bolsillo para apuntar un aforismo, una idea para un artículo o una frase que se me ocurriera. Mentí como esos hombres que lo único que tienen en su agenda vital es quedar bien. No llevo tal libreta ni agenda aunque sí llevo boli, que se ve obligado, si es que viene a la mente una ocurrencia digna de perdurar, a escribir en el dorso de la mano, en una servilleta, en un periódico o incluso en la carta de un restaurante. Si es que la tienen en papel, cosa que ya pasa cada vez menos. Dicen que por higiene. Una excusa inútil. A esos lugares los saco de mi agenda.

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