Cartas al director

COINCIDENCIAS DE LA BIBLIA Y LA CIENCIA

A raíz de la lectura del libro ‘Dios-la ciencia-las pruebas’ de Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies, he llegado a la conclusión de la enorme relación entre los relatos bíblicos y las investigaciones científicas. Me centraré básicamente en el origen y fin del Universo, tal como sus autores lo exponen. Hoy día existe unanimidad científica en la teoría del Big Bang, que señala cómo a partir de un átomo inicial, por expansión se produjo el Universo a través de millones de años. Como indican los autores del libro, el Big Bang supuso la aparición simultánea del espacio, tiempo y la materia. Más atrás del mismo no había nada, la ciencia no ha encontrado nada y, como se dice en el libro, de la nada no puede surgir nada, lo que hace pensar en un ser inteligente de otro plano trascendente que creó ese primer átomo. Puede ser Dios. Pero hay más. El Universo se desarrolló en un orden perfecto, dando lugar a los astros, estrellas, la tierra, plantas, animales y, finalmente al ser humano, curiosamente coincidiendo con el orden bíblico de los 6 días del Génesis, sólo que cada día eran millones de años. Por otro lado, la Ciencia ha llegado a la conclusión de que este Universo no puede ser infinito, sino que tendrá un final a causa de la llamada «muerte térmica», cuando el sol se enfríe y la tierra y demás planetas dejarán de existir, lo que se calcula puede ocurrir en 10 elevado a 30, es decir, dentro de billones de años. Recuérdese a este respecto la profecía de Jesús sobre el fin del mundo cuando dice: «el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán...» (Marcos, 13, 24-26). En otro orden de cosas, la arqueología demuestra, por poner sólo algunos casos, el diluvio universal, la destrucción de Sodoma y Gomorra (que parece ser debida a una erupción volcánica), el paso de los israelitas a través del mar Rojo, etc. Todo ello y más hechos que podrían citarse demuestran que no hay tanta leyenda en los relatos bíblicos sino una gran conexión con la Ciencia y la Historia. 

Miguel Hijano Guerrero. Málaga