Opinión | MIRANDO AL ABISMO

Movimientos pendulares

La historia tiene esa curiosa costumbre de repetir los momentos que socialmente hemos decidido olvidar. Si nos paramos a pensar un poco en ellos y en su verdadero origen podemos entender que todos empiezan por la discriminación por raza, sexo, religión, pero el verdadero motivo es económico. Cuando el ser humano se ve acorralado y sin poder pagar la luz, la compra, el agua, se vuelve rabioso como el animal que es y ataca a todo lo que le rodea. No es nada nuevo, ya lo hemos visto antes. Creo que lo importante, lo que hay que tener en cuenta, es que cuando más desesperados estemos, cuando más negro esté el futuro, en ese momento será cuando tengamos que tomar decisiones inteligentes como sociedad y demostrar que no hemos olvidado del todo los errores de las grandes guerras del pasado.

Marx ya nos dijo en su momento, con su materialismo histórico, que el ser humano creaba su historia partiendo de las condiciones que había heredado de sus antecesores. Por lo tanto, tenemos que tener siempre presente qué hemos heredado para marcar nuestro nuevo rumbo. No parece que sea tan difícil saber de dónde venimos para decidir hacia dónde vamos. Pero en algún momento del camino nos pareció que todo estaba ya hecho, que todas las dificultades estaban superadas, y que lo que dejábamos a las nuevas generaciones eran tiempos de bonanza en todos los sentidos. Nos olvidamos de mantener un ojo en el pasado, en fin, que no le hemos hecho mucho caso a Marx. Quizá el tema del que quiero hablar sea cómo vamos a reaccionar esta vez a la inestabilidad que nos ofrece el mundo, ante las guerras, ante la desidia de unos y otros, ante la impasividad de los poderes del Estado, ante el no saber si vamos a poder pagar la cesta de la compra, ante la inseguridad de las calles. Sé cómo se reaccionó en el pasado, guerras, muertos, hambre, familias rotas, gente que aún no sabe dónde llorar a sus muertos. Todo porque alguien prometió traer la estabilidad, pero se calló lo que nos costaría. Ahora supongo que tenemos claro que los grandes salvadores están solo en las películas, y que nadie que quiera tener el control del mundo se lo merece.

En definitiva, son tiempos difíciles. Sí. No hay ninguna duda. Estamos contra las cuerdas y a punto de tirar la toalla y la perspectiva no es nada halagüeña entre el precio del aceite, la falta de lluvias, la subida del precio del cacao… solo puedo creer en resistir, porque si algo hemos heredado de nuestros ancestros es que quien resiste gana.