Opinión | En corto

Las contradicciones de Francisco

El impulso moral primario consiste en prohibir a los demás lo que uno se prohíbe a si mismo. Esto es lo que al final explica el obsesivo empeño de la Iglesia en limitar el sexo a sus fieles. Pero esto no es culpa de Francisco, un hombre en el que se cruzan las contradicciones de la Iglesia y del momento del mundo que le han tocado. Su biografía añade algunas más: un jesuita que toma el nombre del creador de la orden franciscana, que son como agua y aceite; un dignatario eclesiástico, al que hizo obispo y luego cardenal un papa reaccionario como Juan Pablo II, que se construye un carisma como pontífice progresista. En medio de tantas contradicciones, históricas, contextuales y biográficas, Francisco intenta abrir ventanas y a la vez tiene miedo a las corrientes. Pero ese sino trágico le hace aún más humano y tierno. Mejor que no pierda la espontaneidad, aunque ésta lo pierda.

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